Un par de recomendaciones: finde xxl

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Melissa McCarthy y Richard Grant rompiéndola toda en ¿Podrás perdonarme?

Cae la noche en el Barrio Rivadavia. Es otoño, pero todavía el calor insiste. No sé si lo habrán notado, pero los últimos abriles han sido más cálidos que antaño en el hemisferio sur. Será que llegó la hora de darle más bola al calentamiento global. Sé que hay otros temas urgentes (algunos de los cuales vamos a tratar más adelante en esta nota) pero ahora que comenzaron una seguidilla de feriados, podemos meternos un ratito de lleno en la temática. Justamente, la recomendación que les hago es fácil, accesible y barata: ver una serie documental. Se trata de “One strange Rock”, producida íntegramente por National Geographic en 2018 y conducida por el rapero/actor súper carismático Will Smith. La serie se consigue muy fácil on line, gratis y con doblajes latinos bastante aceptables. Para disfrutar, por un lado, la calidad y variedad de imágenes que recorren el mundo y su diversidad, aumentando el zoom y alejándolo a niveles que el mismísimo Carl Sagan envidiaría. Solo por eso valdría la pena sentarse a ver estos capítulos que duran poco más de cuarenta minutos. Pero, además, tiene un valor extra bien logrado, y es el perfecto desarrollo de los capítulos, con una argumentación sólida que se va conformando para aportar a la idea madre, que es nada más y nada menos que esta: la naturaleza tiene un sentido y es una sinfonía casi perfecta. Ese casi es el factor humano, un mono con poco pelo que no debió haberse bajado nunca del árbol. Ahora, también es prudente advertir algunas cosas, vicios y pavadas que caracterizan a este tipo de producciones documentales desde tiempos inmemoriales: El actor famoso está tan desconectado de la vida real que sus ejemplos comparativos son, por lo menos, discutibles. Como cuando habla de la falta de oxígeno a medida que los astronautas ganan altura y lo compara con las veces que se tiró de un avión con paracaídas y con sus paseos por la terraza del Empire State. Todas cosas que nadie hace, a menos que vivas en Nueva York y tengas guita. Otra cosa molestísima son esas otras comparaciones que insultan la inteligencia del públique, como cuando Will explica el tamaño de determinado objeto de la naturaleza y se refiere a las yardas de un campo de futbol. Más o menos me ubico si me dicen diez o veinte metros cuadrados, no hace falta que me traten como si fuera Homero Simpson. En fin, este tipo de documentales (y todo el imperio National Geographic) no deja de ser extremadamente etnocéntrico y vendedor de cámaras Kodak. Pero bueno, hechas las advertencias, digamos que vale la pena pegarse un par de capítulos birra por medio. Eso sí, el envase o la lata la reciclás, porque puede que Will Smith se enoje y aparezca en uno de sus aviones a darte tu merecido en el comedor de tu casa.

Dejando de lado el tema de las series, vamos por el cine. En los últimos días vi varias películas, entre otras cosas porque estoy soltero y pobre. Una de ellas me pareció extraordinaria y es probablemente la mejor película yanqui del año pasado (después de Madeline´s Madeline, obvio). Se trata de ¿Podrás perdonarme? (Can you ever forgive me?), dirigida por Marielle Heller. La película cuenta la historia de Lee Israel (interpretada magistralmente por Melissa McCarthy), una exitosa biógrafa que cae en banca rota y decide recurrir a la falsificación de cartas de escritores y celebridades del pasado para poder salir a flote, vendiéndolas en las casas de antigüedades. Pero la comedia dramática tiene un montón de condimentos, porque Lee es verdaderamente una persona solitaria, alcohólica, desconfiada y muy insoportable, un verdadero grano en el culo. Además de eso tiene problemas para relacionarse con las personas que parecen quererla, y elije como confidente y amigo al no menos peor Jack Hock (genialmente interpretado por Richard Grant). La pareja falsificadora es todo menos convencional, una escritora en decadencia malhumorada, lesbiana y súper sarcástica, junto a un homosexual decadente, refinado, timador, fiestero y bon vivant que no tiene dónde caerse muerto. Para colmo, Jack es más sarcástico y alcohólico que Lee. En cierto punto conforman una pareja perfecta y es el fuerte de la película. Gran acierto de la directora y gran performance de la dupla tragicómica. Y más allá de eso, la pregunta que dispara el tema de la falsificación de las cartas es hasta qué punto es moralmente reprochable lo que hizo Lee. Porque, si bien es innegable de que se trata de una falsificación, porque las cartas son de mentira, el hecho de que igual generen un placer, un goce estético en quien las lee, las resignifica y les da un valor literario que debería redimir a su autora. Entonces si la pregunta que plantea la película es sobre ese punto, yo respondería que sí, Israel Lee, te perdono y te re banco.

Ya quedan pocas recomendaciones para dar, porque tampoco son tantos días libres. Pero, si les queda algún tiempo, no dejen de ver la última producción de Duran Barba, donde imagina que Macri puede ser recibido por una familia de clase media baja, entrar de prepo al living comedor y decirle que le va a dar un alivio y que la culpa de todos los males la tiene la batalla contra la inflación. Algo así como que entre en tu casa la persona que te violó, ponga cara de indignación, y te diga que te entiende y que te va a ayudar a salir adelante. Demasiado. De verdad que se fueron al carajo y que lo único que explicaría algo así es que se trate de una bomba de humo, o sea que es mejor que se hable del video y que todo lo demás quede eclipsado, que perdamos el tiempo diciendo lo idiota que es Macri, mientras el país se sigue cayendo a pedazos. Ah! y que también quede planteada la palabra fetiche de la campaña 2019: ALIVIO. No sé, es una película que no puedo terminar de entender. Mientras, en la ciudad (in)feliz el trono es disputado por dos viejos chotos* que no parece que puedan llegar a la segunda temporada. Igual, habría que aclarar que el trono por el que pelean es tan real como las reacciones “espontáneas” del presidente con los damnificados por sus propias políticas.

*Viejos chotos: acá estoy describiendo amistosamente al intendente Arroyo y al empresario Aldrey

Disfruten del fin de semana y no se olviden de escuchar el último disco de Marina Fages: Épica y fantástica. Les dejo un temita que se llama Viva imagen, que grabó con Benito Cerati, y me retiro hasta la semana que se nos viene:

CONTACTO (así se llama también la novela de Carl Sagan, última recomendación): juanmanuelpenino@yahoo.com.ar

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