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Opinión

Reflexiones de invierno

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Por Juan M Penino

 

“No obstante, cuando uno empieza a estudiar los asuntos Latinoamericanos descubre de inmediato un obstáculo mayor que la simple ignorancia. Y es que para nuestros estándares – pero también para los estándares norteamericanos, y aún rusos – es una región cuya historia, simplemente, no tiene sentido”

“Si yo tuviera que resumirlo en una oración sola, diría que la política Latinoamericana está determinada por el hecho de que la independencia nacional llegó al continente más de un siglo antes de que la gran mayoría de su población ingresara a la vida nacional…Las estructuras sociales y el estatus colonial del continente permanecieron virtualmente como eran y sin cambios”

Eric Hobsbawm: ¡Viva la revolución! Sobre América Latina

 

 

¡Vacaciones de invierno en la ciudad, en el barrio Rivadavia! Hermoso, inigualable momento de reflexión, muy superior a los agotadores últimos días del año. Ahora, todavía, quedan energías. Además, el mal tiempo se presta para actividades que tienen que ver con la utilización de ese patrimonio intangible, inestimable, que es el pensamiento. Pero cuidado con la velocidad de las cosas. Como dice Fresán: La memoria lo es todo, la obra es memoria. La memoria – otra sombra – muchas veces tiene mucha más sustancia que el presente*. El tiempo y los ritmos son cruciales para tratar de salir bien parado. Adelanto una conclusión, que tendremos que evitar: el futuro se pone denso, el segundo tercer semestre va a ser peor que los anteriores. Pero en el fondo del túnel… Mejor esa frase no…digamos, más bien, hay que ser optimista aunque cueste, casi a la fuerza. Bien, atendiendo un poco – y solo superficialmente – a las frases citadas de Eric, digamos que la velocidad en ese primer impulso independentista en Latinoamérica fue muy alta, tanto que no nos dimos cuenta de que toda una Argentina con estructura colonial quedaba en el fondo del tarro. Un tarro que siempre se ve hermosamente progresista a la distancia. Pero pasa que esa otra parte de la historia viaja en carreta, entonces después nos encontramos con sorpresas desagradables, con cuestiones incompatibles ¿Cómo es posible que en un mismo país convivan realidades tan diversas, tan lejanas, tan irreconciliables? Respuesta: no tengo idea. Lo que sí, por ahí, en una de esas, a casi todos nos gusta el asado con papas fritas y nos cae muy bien el papá de Messi. Pero después hay mucho por lo que trabajar para unir las partes ¿Y si es mejor no unir nada? Algo de eso se le habrá cruzado al intendente Arroyo para mandar al frente y dejar en Offside a la gobernadora «No somos todos iguales» Heidi ¿Habrá trampa? Estoy escribiendo con velocidad, casi sin relacionar las cosas, con muy poco de sentido, pero el tiempo y la escritura son así ¿Cómo? No tengo idea, pero hace frío, llueve y hay un viento del orto y ya no me cabe más Netflix, porque parece como que a todes se les ocurriese la misma serie, la misma película o el mismo capítulo de Pokémon. Tengo un amigo que es fanático de Pokémon y todavía no puede aceptar el hecho de que hayan cambiado al amigo negro de Ash por otro rubiecito. No entiendo, no sigo la zaga. Pero pareciera que todo va a contramano de Mbappé y la selección franco africana que ganó el mundial de fútbol masculino. Sí, también hay fútbol femenino: pasan un partido los domingos por Crónica TV. Sin ir más lejos, el domingo de la final del Mundial jugaron Ferro y Estudiantes de La Plata. Las chicas juegan bárbaro, pero hay que ver la cancha en la que se sobre esforzaban para tirar tres pases seguidos. En serio, por qué las mandan a jugar a un terreno de tierra todo poseado ¿Puede ser más machista el fútbol argentino? Peor el fútbol Mundial, que nos mostró al ex capitán de Alemania trajeado llevando la Copa del Mundo, seguido de una súper modelo con un súper vestido para el ¿deleite? de la popular machirula. Y esto me lleva al último capítulo de la segunda temporada del cuento de la criada, y cómo las mujeres de todas las clases de Gilead se unen en pos de salvar la vida de una beba. Cómo se las ingenian para vencer a esos tipos enfermos por una religión que se inventaron para someterlas eternamente, prohibiéndoles hasta la posibilidad de leer. Y pensar que Margaret Atwood le pidió sentido común a la vice presidenta Gabriela Michetti. «Las mujeres que no pueden tomar la decisión sobre si tener o no bebés son esclavas, porque el Estado reclama como propiedad a sus cuerpos y al derecho a dictar el uso al que deben someterse sus cuerpos», escribió la autora de la novela El Cuento de la Criada, en una carta que vaya a saber si será tenida en cuenta por alguien del actual gobierno. Entonces, volvemos a la ciudad feliz con sus vacaciones congeladas, con los sueldos congelados, el empleo congelado, los derechos congelados. Lo único que sube temperatura son los tarifazos en todos los servicios. Qué loco, escribo tarifazos y el Word me lo subraya con rojo. En rojo queda toda una población, perdón señora Carrió, los que quedamos en rojo somos lo de la clase media para abajo ¿Y quién junta en la ciudad a todos los desclasados a un mismo tiempo? Pista: no tengo la más pálida idea. Solo escribo por ahora. Pero vale la aclaración, esto es solo un ejercicio. Soy escribiente, no escritor. Y me gusta la playa en invierno porque tiene colores raros. Y también me gustan los seres humanos porque son irracionales. Cuando son muy lógicos se vuelven conservadores y de eso paso, por ahora, no quiero terminar en una lista de aportantes truchos para una campaña de gobernación. Ya llegará el tiempo del Imperio de la lógica, el Imperio de los calculadores, el Imperio de los que siempre saben lo que hay que hacer. Por el momento, insisto, prefiero la duda del artista, siempre dispuestx a crear algo que inquiete, que sacuda la lógica. Retomo las palabras de Piglia, que recojo de una nota que le realizaron hace años para la revista que regalaba el supermercado Toledo ¿Se acuerdan? Se llamaba Con Todos, y siempre incluía una nota a alguna celebridad de la cultura o el deporte, que hablaba sobre la ciudad feliz. Del número que le tocara al escritor Ricardo Piglia, quiero rescatar dos frases:

  • “Como decía Albert Camus: cuando uno tiene el mar, no hay nada que le falte”.

Hermosa frase recordada por Piglia. ¿Por qué será que uno busca tanto el mar, por qué será que nos resulta un lugar tan placentero? Imagino que nos pasa porque somos casi totalmente de agua, y del agua venimos. O por ahí no, porque por otro lado odiamos al agua cuando nos cae de arriba, en forma de lluvia. De contradicciones somos.

  • Quien le hace la nota al escritor nacido en Adrogué, le realiza una última pregunta, bastante incierta si uno tiene en cuenta a quién se la está haciendo: “¿Y qué piensa de la ciudad actual?” A lo que Piglia contesta: “No sé si va a gustar. Me parece que Mar del Plata es un pueblo que tiene un cuerpo que no le corresponde, el de una ciudad. Un mundo micro que está emplazado en un plano desmesurado. Veo caminar mucho a los marplatenses, como esperando que pase algo, que es lo que pasa en las ciudades, en las que siempre surgen propuestas, perspectivas”.

Volviendo a la cuestión de la velocidad de la memoria en Fresán, al desfasaje temporal de América Latina que señala Eric Hobsbawn, esa segunda consideración de Piglia es el remate perfecto para tratar de encontrar, no una respuesta a nuestros problemas en la ciudad, en el barrio Rivadavia, sino más bien para intentar pensar qué fue lo que hizo de nosotros la historia para poder transformarlo ¿En qué? Te invito a que los descubramos.

 

*Rodrigo Fresán: La velocidad de las Cosas

 

 

Contacto: juanmanuelpenino@yahoo.com.ar

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Un poema para esta semana: Elegía del mar

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Lo que sigue a continuación es un poema, escrito íntegramente en el barrio Bernardino Rivadavia. Pero esta vez no lo pongo por escrito, sino que va recitado directo por mi. Entonces es algo así como una doble exposición y me gusta. Están las palabras y la lectura, dos instancias que se complementan y le dan sentido pleno a la poesía, en tiempos donde a lo mejor no es un género súper consumido. El nombre viene determinado por un tono triste que detecto – a partir de una caída y un golpe fuerte que me dí surfeando- pero que a lo mejor no termino de compartir del todo. Después de escucharlo un par de veces me genera otro tipo de sentimientos, porque básicamente algunas de las imágenes que dibujan las palabras recuerdan la playa del barco hundido, uno de los lugares que más amo en el mundo. Y lo comparto en la página por algo que dice Yoko Ono en el documental que recomendé la semana pasada (y que sigo recomendando: «John & Yoko: Above us only sky) : Un poema puede ser hermoso, pero si no se comparte con otros es algo muerto. No creo que este poema sea hermoso y mucho menos mi voz recitándolo, pero ando con ganas de compartir lo que escribo. Claro que no tenés por qué escucharlo, pero te invito igual y acepto todo tipo de manifestación al email juanmanuelpenino@yahoo.com.ar

Sin más, acá va el poema:

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WAR IS OVER si seguís las instrucciones de Yoko

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Generalmente se coloca un reloj en el centro del escenario y se le pide al público que espere que suene el despertador

PIEZA DE RELOJ, Yoko Ono

 

Por algún extraño motivo – que yo considero una carambola del destino – cada vez que me pongo a escribir una nota llueve en el barrio. Claro que no es privativo del Rivadavia, esta tarde/noche lluviosa se extiende a toda la ciudad, que tampoco es taaaaaaaaan grande. Entonces no puedo dejar de pensar en el espacio y relego las cuestiones temporales por un rato. Resulta que a pocas cuadras, escasos metros, alguien se acaba de tirar del balcón de un edificio, desde uno de los últimos pisos, ante la mirada de incredulidad de un puñado de personas, una de las cuales filmó todo desde su celular. Además, a unos cientos de kilómetros, un tipo descargó una serie de balazos contra otro que iba caminando por una de las plazas más importantes de esa ciudad. Los detalles los ahorro, son comidilla del 100% de los medios de (in)comunicación del país. Las crudas imágenes se repiten desde la mañana en cadena nacional, no hay forma de escapar.

¿Y qué pasa con la sensibilidad hoy día? Son dos episodios horripilantes, que fueron tomados por las cámaras y que al verlos tantas veces y en tan mala calidad de imagen casi que pierden un poco el efecto. Y no es que seamos insensibles, me niego a creer eso, pero a lo mejor estamos saturados de imágenes del horror. Y como no es mi intención seguir en eso, termina acá ese repaso ineludible de dos escenas terribles de una serie malísima que es la realidad del país en estos días.

¿Y qué pasa con la sensibilidad hoy día? Voy a utilizar un mecanismo que funciona a la perfección en el arte de Yoko Ono, voy a utilizar alguna de sus consignas, de eso que ella llama arte conceptual, ese mismo que expresa el título de la nota. Y lo tomo directo del documental que quiero recomendar el día de hoy. En una de sus partes, el mismo John Lennon nos cuenta qué fue lo que le atrajo de Yoko en un primer momento. La historia es archi conocida, pero es la primera vez que creo entenderla. Resulta que John, todavía Beatle aunque con depresión crónica, cae a la muestra de la artista japonesa y queda impactado por una instalación que ofrece una larga escalera, que permite llegar hasta el techo donde hay estampada una muy diminuta palabra que solo puede ser descubierta llegando al tope y observando con una lupa, todo con mucho esfuerzo. Y dice John, más o menos, “si la palabra hubiese sido cualquier otra, yo me hubiese ido de la muestra en ese instante. Pero yo leí un “SI”, y eso era algo positivo”. En este documental, que se llama John & Yoko: Above Us Only Sky, hay varias perlitas que ayudan a acercarnos a la propuesta artística de Yoko, y por eso lo rescato. Sí que el centro es la grabación del disco Imagine (1971) y la figura de Lennon, y que los que apoyan las imágenes con declaraciones actuales son en su mayoría los músicos, fotógrafos, amigos y el propio hijo mayor del Beatle. Pero lo más interesante, insisto, son los momentos en los que se filtra la figura de Yoko, y sobre todo su arte. Ella misma aparece reporteada en la actualidad, pero sus intervenciones son muy breves. Y está esa anécdota iniciática, de la que sería su profesión y su estilo de arte conceptual para siempre. Siendo pequeña, apenas cuatro años, Yoko imaginaba que en todo el mundo (su visión fue siempre tan abarcativa como lo propone en la canción que da nombre al disco de John) se podrían partir las semillas al medio, para luego mezclarlas y formar semillas híbridas, que permitirían el nacimiento de plantas y frutos inimaginables, como un pino del que brotan manzanas “Qué diferente sería el mundo ¿no?” Con ese arte del extrañamiento es que Yoko soportó el sufrimiento de los bombardeos a su pueblo durante la segunda guerra mundial y encaró la campaña por la paz junto a Lennon, contra la guerra de Vietnam. En esa oportunidad decidió colocar gigantescos carteles en los lugares céntricos de las principales capitales del mundo. Los mismos debían tener solo dos colores, el fondo blanco (la superposición de todos los colores) y las letras en negro (la ausencia de luz) para resaltar sobre el resto de la cartelería publicitaria mucho más rimbombante y colorinche. La frase estampada, por supuesto, fue la inmortal consigna WAR IS OVER if you want it.

Y no es que la cosa funcione así. No resulta tan sencillo que algo cambie porque uno simplemente así lo quiere. Pero lo que resulta de esta intervención artística, lo que resulta de la propuesta de Yoko, es que genera una inquietud, una incomodidad agradable, porque tiene todo de simpleza y esperanza.

La guerra se termina, si vos querés: lo primero que pienso es que este tipo de utopías son bobadas casi sin sentido, panfletos bastante inocentes o del todo inocentes. El mundo no funciona así, etc. Pasada la indignación (ayudada por el recuerdo de los pasajes en el documental en los que Yoko pega gritos mientras John toca la guitarra) uno vuelve sobre la propuesta, porque no deja de ser eso. Entonces ahí es donde uno empieza a entender al Lennon que encontró el mensaje en medio del caos de su vida como Beatle. Insisto, está lloviendo en el barrio Rivadavia, hoy fui al trabajo en bicicleta y casi me tiran a la mierda dos coches, en todas las teles ví como un tipo asesinó a otro a los tiros, en los celulares no dejó de reproducirse el video de una persona que se suicidó arrojándose del balcón de un edificio céntrico de la ciudad (in)feliz. Tal vez lo que necesite será poner a trabajar más fuerte mi imaginación, para sacar las cosas buenas que pongan la balanza un poco más pareja. Entonces la guerra termina, termina. Y también es posible hacer un pozo pequeño en la tierra, en el patio de mi casa cuando era niño, para esperar que alguna gota de nube caiga allí y me quede la sensación de que el cielo está en todas direcciones, de que cada vez que salgo por las mañanas a cumplir con la rutina de supervivencia, en realidad estoy flotando, estamos flotando…no entiendo por qué estás tan mal…Imaginá que mañana vamos a flotar juntos todo el día…si vos querés…

 

Para completar la nota les recomiendo la lectura completa y dejo dos de las instrucciones de libro de Yoko, Pomelo: un libro de instrucciones de Yoko Ono (1964)

«PIEZA GRABADA I

Pieza de piedra.

Grabar el sonido de una piedra envejeciendo.

 

PIEZA GRABADA II

Pieza de habitación

Grabar el sonido de la habitación respirando.

1) al amanecer

2) a la mañana

3) a la tarde

4) a la noche

5) antes del amanecer

Asimismo embotellar el olor de la habitación a esas determinadas horas…

PIEZA GRABADA IV

Pieza de movimiento

Registrar el sonido de las estrellas

moviéndose.

No escuchar la grabación.

Cortarla y dar los pedazos a la gente

en la calle.

O venderlos a precio muy moderado.

Otoño 1963″…

 

Pero podría / debería ser otoño de 2019, en el barrio Rivadavia. Tratando de atrapar entre las manos un poquito de esperanza.

*El documental lo podés ver por cualquiera de esas páginas de internet que te aparecen con solo un click. Caso contrario, también lo tiene la plataforma de la N roja.

**Te dejo uno de los temas más lindos del disco en cuestión (que es un clásico y por eso está demás hacer la recomendación) y un saludo afectuoso. Nos vemos la semana que se viene…

***Este tema me parece el mejor del disco, sí, porque la melodía está bien arriba, es divertida y choca de frente con la letra que es un bajón total…

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Carta para vos ¡Sí, leíste bien! para vos

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Queridx amigx:

¿Cuánto hace que no te escribían una carta? Y no te digo una de esas de tipo legal, que no son cartas en rigor, o sí, pero son como hojas llenas de letras muertas que empiezan con un súper congelante: “Me dirijo a usted…”. Te confieso que casi arranco con esa frase invernal, porque la verdad que la pregunta más certera sería la siguiente, y es para mí: ¿Cuánto hace que no escribís una carta? No me acuerdo, sinceramente (sic), cuándo fue la última vez que me atreví a escribir una carta, que no es un hecho fútil o vacío. Por el contrario, resulta una acción que yo llamaría “revolucionaria” – con las comillas y recaudos que merece esa palabra, alguno me tiraría con la zapatilla en este punto. – Ahora, digo, pregunto, indago ¿cuáles son las palabras que debería usar? No me acuerdo. Tanto escribir en chats de redes sociales o en “publicaciones” al voleo, apurado y sin destinatario preciso, que me olvidé qué palabras poner en una carta. Porque la carta tiene eso, va dirigida a alguien, tiene una/une/un destinatario/a/e definida/e/a.

Yo hoy elijo escribirte a vos y no hay nada ni nadie más en el mundo que importe. De esto sí tengo memoria, entre las cosas que se escriben en una carta hay algo fundamental: debería empezar a contarte sobre mi propia vida ¿Te acordás de aquella pareja que tenía, o aquel laburo tan bien pago o aquel sillón cómodo que compartimos una tarde de…? habrá sido invierno, porque hacía un frío terrible ¿te acordarás? Bueno, ya nada de eso queda y estuve triste. Pero no te pongas mal, como el invierno, las cosas pasan y uno se va acostumbrando y vuelve a empezar, porque de eso estamos hechos, de pedazos de cosas que van pasando y nos marcan, pero nos constituyen para estar completos siempre. Y solos, también. Y será por eso que hoy tenía ganas de escribirte esta carta.

Otra cosa, la carta, por lo general, uno la escribe en tinta, con lapicera y un pedazo de papel. También hay que molestarse en ir por un sobre y la estampa y eso…Bueno, a pesar de que estoy pasándola en la compu, sí que lo hice, ¡SI! Todos los pasos, como siempre se redactó y envió una carta. ¿Nostálgico yo? Bueno, qué te puedo decir, vos me conocés bien. Y acá va la confesión, que no quiere ser para nada snob. Vos sabés que en el barrio Rivadavia es ridículo y totalmente al pedo pasar por snob – en cualquier barrio de la ciudad, la verdad, el snobismo es una cagada-. Se me vino la idea de escribirte una carta gracias a Silvina Ocampo. Mejor dicho, al libro sobre la “etcétera de la familia Ocampo**” que escribió Mariana Henríquez hace una par de años, y que retrata / recorre la vida de esta tan genial como extraña escritora argentina. Resulta que, entre la cantidad de escritos, documentos y notas que utiliza la siempre copada Mariana Henríquez – y repito el nombre para que te quede en claro que la intención final de todo esto es que leas el libro que se llama La hermana menor– hay unos versos que le escribe Silvina a su hermana mayor Victoria, pero a modo de homenaje/recuerdo, a pocos años de su fallecimiento. Y otra confesión: lloré. Te lo digo de posta, me hicieron llorar esas cartas nunca concretadas de Silvina a su hermana fallecida. ¿Habrá algo más cruel y lejano que un cajón? En fin, lo quería compartir con vos, pero no en una de esas publicaciones de red social o por watsapp, esos no lugares que compartimos y que están llenos de un montón de información toda mezclada y puesta al mismo nivel y que es consumida con el mismo distanciamiento. Y eso es algo que reivindico de la carta, derriba murallas sentimentales, es un canal directo de emociones, somos vos y yo puestos al mismo nivel, marchando juntos con las palabras, sin ningún otra intención que la de comunicarnos cosas, en su mayoría de esas que vienen bien de adentro. Puede ser que mi interpretación sea romántica. Si es así, en buena hora, en buena época, en un buen día gris de otoño – no podía ser de otra forma-.

Sé que tenés un toco de problemas, que tu vida se complicó estos años, que nos distanciamos un poco, que ya no frecuentamos esos lugares que nos identifican, que a lo mejor no escuchamos la misma música, también sé que nos fuimos del barrio hace tiempo y que a veces volvemos pero siempre en días distintos. También sé que a veces quisieras saber de mí tanto como yo de vos y que los domingos a la tarde nos hermanan. Y sí que el mundo está bien jodido, que como dice Zizek – y lo parafraseo no por puro snobismo, otra vez aclaro, sino porque el tipo me cae bien y me gustaría que a vos también – estamos en un túnel y vemos una luz, que no es más que otro tren que nos va a hacer tan mierda como el primero. Sé que no nos quedaron marxistas en pie en el barrio y que lo que tenemos es un grupo de tecnócratas acomodaticios, con sed de gloria, y que les trabajadores somos interpelades como meros consumidores de cosas, y que transformar el mundo será siempre interpretado como una utopía propia de necias/os/es. No sigo, no quiero abusar de tu paciencia, porque es verdad que hace tiempo que la comunicación entre las personas se redujo a unos cuantos caracteres, y que si te pasás de lo estipulado mucho mejor sería grabar un audio o un video para que sea más fácil de digerir. Es que nunca hay tiempo suficiente para ser humanos, a lo sumo tenemos espacio para ver algo en Netflix y tomar una cerveza. Bueno, eso nada más, te dejo un abrazo muuuuy grande, te digo que te extraño y que extrañaba comunicarme con vos así, con tiempo, con nuestras palabras, eso que nos identifica y nos acerca. Claro, no te desesperes, te dejo acá al final los versos de Silvina Ocampo. No te pido que llores, solo que te dejes llevar un poquito por eso que tanto me gusta de vos. Y si en una de esas te dan ganas de escribirme una carta, sabé que siempre la voy a estar esperando, nos es bueno que la dejes sepultada en algún cajón.

 

Con todo el cariño y amor que te tengo y te voy a tener siempre…

(Juan)

 

*Poema de Silvina Ocampo a su hermana Victoria, tres años después de su muerte:

 

COMO SIEMPRE

Tengo los cajones llenos de cartas

que nunca te mandé.

Pero ahora como un castigo

de no haberte mandado

las que podía mandarte

no encontré tu dirección…

No la encontré en ninguna parte.

Te digo la verdad.

Y me contestarías

– Como siempre…

no me ofendería

no tengo tu dirección ahora tampoco.

 

**: “Silvina es la menor de seis hermanas, sus padres están cansados de criar hijas. Años más tarde, ella dirá que se sentía como el etcétera de la familia”. El fragmento entrecomillado y el poema fueron extraídos literalmente del libro de Mariana Henríquez: La hermana menor, un retrato de Silvina Ocampo.

 

*CONTACTO: juanmanuelpenino@yahoo.com.ar (acepto emails también)

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