Porque todos te queremos, Mar del Plata

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Por Juan M Penino

 

“¿Sabías que a esta ciudad la fundaron los brasileros, no? Los que laburaban en el saladero para el portugués Coelho de Meyrelles, sería más o menos en mil ochocientos cincuenta y pico. Así que no me digás que vos sos más marplatense que yo, porque tu apellido suene más argento que el mío, que por cierto no es Cuentrado sino Cuentrao, Cuentrao. ¿Antes? Sí, estarían los indígenas que habitaban Punta Lobos, Costa Galana o Lobería Chica. Claro, o te pensaste que era el nombre original de un hotel cinco estrellas. Eso lo sé yo por mi abuelo, porque su padre laburó en el saladero, cuando se vino de Sao Gabriel con Meyrelles. Después, como va a ser común en la ciudad, sobrevino una crisis en la que por un tiempo no hubo trabajo de nada, es como una maldición de la zona. Ahí fue que mi bisabuelo con la familia se establecieron en la triple frontera. Decisiones, qué va. También se dice que Magallanes anduvo cerca de Mogotes, y que Juan de Garay le pasó cerca a la Bristol. Y sí que los pesados jesuitas se abrieron un bulo a orillas de la laguna Las Cabrillas, que después por ellos pasó a ser conocida como Laguna de los Padres. A ver, haciendo memoria, si me acuerdo…fueron Cardiel, Strobel y Falkner, los padres jesuitas, sí. Hoy están unidos por el cemento y la granza, son calles que están una a continuación de la otra, en el norte. Pero así no se funda nada, menos una ciudad. Por eso es que el comienzo, el nacimiento de Mar del Plata se da con el saladero de los portugueses y brasileros”.

Fragmento del libro La voz de hierro: la vida de Cuentrao

 

El testimonio del poeta filo nazi Adolfo “Tino” Cuentrao pudo haber sido mentira. Pero hay gente que, aún hoy, asegura haberlo escuchado decir eso, acodado en la barra del café del club Jara, en algún momento crítico del país, muy parecido al que estamos viviendo hoy. Había represión a periodistas y a las abuelas que luchaban por los derechos básicos. En la ciudad del saladero reinaba una tensa y miserable calma. Sería la historia la que llamaba a la reacción a una ciudad chica con un cuerpo gigante que no terminaba de reconocer, y aún hoy no reconoce. La gente, caminando con expectativas de ciudad faro, de a poco se desilusiona con el paso de días monótonos y cargados de rutina de pueblo. ¿Dónde quedó el desarrollo industrial prometido? ¿Dónde descansa la Biarritz del Atlántico sur? ¿Los pulóveres, los alfajores, los lobos marinos, el parque industrial, el puerto, la campeona nacional del desempleo?

La historia marca que fue el comerciante Patricio Peralta Ramos quien se quedó con las tierras de Meyrelles, y que en noviembre de 1873 inició los trámites para lograr el reconocimiento del llamado Pueblo de la laguna de los Padres. Finalmente, el 10 de febrero de 1874, el  por entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, Mariano Acosta (de gran y variada trayectoria política, tal vez el único punto oscuro que podría achacársele sea el de haber huido a Europa en tiempos de Rosas, para volver luego de la batalla de Caseros, con toda la comodidad del caso, a servirse de los despojos. Otro chimento es que se casó con Remedios Oromi, sobrina de Remedios de Escalada, esposa del General San Martín. Ningún dormido Mariano Acosta) reconoce oficialmente al pueblo. Luego aparecerá el amigo Pedro Luro para reflotar el saladero y seguir con otros negocios, se modernizará la ciudad y comenzará a forjarse como villa turística.

¿El epicentro político? Pongamos por caso el Club Mar del Plata, fundado en 1908, donde los conservadores reinaban dispuestos a hacer de la ciudad algo que tampoco alcanzó a desarrollarse. Pero dejaron su impronta, no se puede negar. El paqueto club quedaba en la avenida Luro entre el Boulevard Marítimo y Entre Ríos.

145 años después estamos en el Barrio Rivadavia, en el patio de las casas que construyó el gobierno peronista a mediados del ya gastado siglo XX. Se respira un aire puro, con restos de salitre, resabio del saladero histórico y de un futuro de prosperidad que nunca se concretó. A la sombra de la Capital, muches vecines afirman que el conflicto con la ciudad / pueblo tiene que ver con la falta de arraigo de sus habitantes. Parafraseando, palabras más, palabras menos, la opinión es la siguiente: “Mucha gente que no nació acá y que no siente a la ciudad como propia”.

El poder político repartido entre conservadores (13 intendentes, entre los que figuran Félix U. Camet y Fortunato de la Plaza), socialistas (5 intendentes, con Bronzini, Rufino Inda y Juan Fava a la cabeza), radicales (4 intendentes, desde Arrué que corta el reinado conservador en 1918, pasando por Roig, Aprile y Katz), algún peronista (3 intendentes, Pereda el primero en 1948) y el boom de los partidos vecinalistas, que ocuparon la intendencia los últimos años (Acción Marplatense con Pulti y Agrupación Atlántica de Arroyo). Dejamos fuera de la lista a la cantidad de comisionados puestos a dedo que completan la nómina histórica de mandamases de la ciudad. También, obviamos al desangelado Mario Russak, quien ocupó la intendencia entre 1991 y1995 bajo la bandera de Unión del centro democrático (mejor conocida como UCEDE, cuyo logotipo está en alguna parte de esta nota). ¿Por qué lo dejamos fuera? Será por esa famosa frase que pronunció cuando era comisionado puesto a dedo por la dictadura en 1978, que prontamente quedó arraigada en la memoria colectiva de les ciudadanes: “Mucha gente en Mar del Plata tiene una excepcional vocación por la mediocridad“. ¿Punto de inflexión en la historia de mardel? ¿Generación de trauma en la (in)feliz por los dichos del comisionado, que luego sería votado como intendente por esos mismos “mediocres”? Volviendo al presente, las últimas dos experiencias vecinalistas, tal vez reflejen un intento de respuesta a esa cuestión del arraigo, esa gente que se siente dueña de un lugar porque nació allí, entonces decide expresar políticamente dicho síntoma. ¿Será tan así? ¿Cómo vivió, cómo sobrellevó con el cuerpo y el espíritu, una población entera los hechos de violencia política? Los golpes de estado, sus desaparecidos, el terror de la última dictadura, los títeres que ocuparon los cargos más altos por aquellos tiempos oscuros. El traumático hecho de tener centros de detención clandestinos, donde todes sabemos que se torturó y asesinó arbitraria e ilegalmente a cientos de personas. ¿Cómo afectan todos esos componentes a la construcción de una identidad “marplatense”?

Solo quedan planteadas las cuestiones, una escueta nota no puede pretender resolver un tema tan complejo, pero sí al menos compartir algún que otro pensamiento, acomodar / ordenar la historia que muchas veces es manoseada y…….¡Sí! estarás pensando, ¡Pero si vos estás haciendo exactamente eso! Te doy la razón, lectora / lector, porque la historia es eso que decidimos contar, desde nuestra recortada y viciada óptica, a las generaciones que vienen, y que no deja de estar lleno de contradicciones e imprecisiones. Seguiremos indagando, escuchando y aprendiendo para generar movimiento e inquietudes que son los motores del lenguaje. Porque, de esto estoy seguro, la ciudad tiene su propio lenguaje.

 

*Alargamiento: En esta semana recomendamos una serie altamente disfrutable y que está disponible en la plataforma de la N roja. Es una producción inglesa y se llama “Sex education”. Puede ser encarada como la típica historia de adolescentes de preparatoria que quieren perder la virginidad, pero no sería preciso. Si bien parte de esa premisa, se despega rápidamente porque la espesura y matiz de los personajes son grandiosos. A los pasajes de comicidad se suman los dramáticos, sin necesidad de golpes bajos y sin remarcar lugares comunes: amistad, sexo, aborto, homosexualidad, violencia patriarcal, machismo, discriminación, la concepción de familia en la actualidad, etc. Para recontra destacar: la música (Ezra Furman, Devo, The Smiths, Melanie, Sigue sigue Sputnik, Violent Femmes, Chip Taylor & the New Ukrainians, The The, Billy Idol, The cure, INXS, Muddy Waters, a-ha), las actuaciones de Otis (el protagonista que oficia de consejero sexual de sus compañeros de escuela, encarnado por Asa Butterfield), Eric (el amigo negro, gay y súper extrovertido, interpretado por Ncuti Gatwa) y la espectacular madre omnipotente / omnipresente que desarrolla como nadie Gillian Anderson (la Scully de Expediente X). Y no digo más porque no quiero arruinar el momento en el que descubran esta serie.

*Pero También…pueden leer aprovechando lo que queda del verano. En ese caso, la recomendación es la última novela de Gabriela Cabezón Cámara, Las aventuras de la china Iron. Una reescritura del Martín Fierro en clave feminista. Cabe destacar el procedimiento que utiliza la autora y que tiene que ver con el extrañamiento: la mirada de la china, la mujer de Martín Fierro, quien en esta novela tiene la voz cantante y bien potente, algo que dejara ausente José Hernández. Además del estilo super desenfrenado y salvaje de una autora que rompe moldes y prejuicios en la escena literaria actual.

Y ya, que los cumplas feliz…

Contacto: juanmanuelpenino@yahoo.com.ar

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