Menem lo hizo

Empezó el invierno y no es novedad. Las temperaturas bajas, el viento, el mal tiempo, los días cortos y un sinfín de etcéteras marcan que estamos en el peor momento del año para habitar Mar del Plata. Para colmo, y tampoco es novedad a esta altura, la gestión del intendente y sus secuaces es de mala para abajo. Y no lo digo por ofender, sino que a los hechos me remito. Con este marco pesado – y una sentada histórica en la cancha de fútbol de la ciudad (in)feliz, que parece condenada a ofrecer postales cada vez más lamentables – igual hubo una tarde que rozó lo ideal. El viento se frenó en seco, el sol se fue escondiendo por la 226 y el mar quedó paralizado frente al espectáculo de un cielo a intervalos rojizo y azulado. Una tarde ideal para los mates y un porro en la playa. Y así fue que dos personas se sentaron en la escollera norte de un balneario y, entre faso y mate, se entregaron a una de esas charlas que nada tienen que ver con las series de Netflix o las películas que pasaba Virginia Lago. Por el contrario, la escena arranca con un laaaaaaaargo silencio de las dos partes, que solo se entregan a mirar el cielo, fumar y darle a los verdes. Después de un rato, une de les dos rompe con la monotonía y confiesa en qué carajos estaba pensando:

  • Bueno, viste que este año son las elecciones.

La otra persona no salía del modo contemplación y tampoco quería, pero algo sintió y algo tuvo que responder. Por caso:

  • ¿Qué?

  • Que viste que este año hay que votar, son las elecciones.

  • Aaaaah, sí. Pensé que eran el año que viene.

  • No, no, estoy seguro que son este año.

A continuación quedó otro espacio laaaaaaargo donde lo único que se escuchaba era las olitas romper en la orilla, con su simpática espuma, delirando un color rojizo que tomaban prestado del cielo blaugrana.

  • ¿Y qué?

  • ¿Con qué?

  • Con las elecciones. Dijiste que pasaba algo.

  • Ah, eso. Sí, pensaba que no tengo idea a quién voy a votar.

  • ¿Hay que votar este año?

  • Ya te dije, creo. Sí, y yo no sé a quién.

  • Claro.

Muy bien, una escena imaginable. Nada tiene que ver con nada, y nada pasa. Por lo general, las hermosas tardes se van así y es mejor, para qué arruinarlas con pensamientos diría Caeiro – Pessoa. Pero de ese intercambio intrascendente y fragmentado, surge la cuestión clave: ¿A quién votar este año? De la cantidad de ciudadanes hablilitades para ejercer su derecho al voto, hay un puñado que están bien segures de su decisión. Esto quiere decir que tienen simpatía por alguna de las fuerzas políticas en pugna o tienen un odio enorme contra alguno de esos espacios. El resto, que no es poca gente, decide su voto casi un ratito antes de entrar al cuarto oscuro. Para toda esa masa amorfa y medianamente impredecible, que toma la decisión casi a último momento, es que se dice que sirven las campañas, con sus afiches, colores, promesas, confusiones, debates, cafés y por supuesto los spots publicitarios…Mientras, sigue la charla en la arena:

  • ¿Ya están las propagandas, los videos de los candidatos?

  • Alguno habrá, no sé.

  • ¿Vos te acordás de alguna de esas propagandas?

  • Creo que no, o sea sí me acuerdo de algunos políticos, los más conocidos, pero de alguna propaganda en particular mucho no.

  • A ver, cerrá lo ojos y tratá de acordarte de alguna, dale.

Esta persona le da una pitada al faso para inspirarse, cierra los ojos, piensa y se le viene a la cabeza, casi inmediatamente, un slogan: “Menem lo hizo”, acompañado de una musiquita bizarra de fondo y alguna bandera Argentina agitada:

  • “Menem lo hizo”

Y ahí podría terminar la tarde con una carcajada laaaaaaaaaaarga como el horizonte costero. Así es como funciona la cosa, ya pasaron más de veinte años de esa propaganda del ex presidente de Anillaco, pero sin embargo quedó tan arraigada a la memoria, que ni siquiera el paso del tiempo mezclado al efecto del faso, en un atardecer hermoso en la playa, pudo extinguir el efecto residual. Entonces, una vez más, volvemos a meternos en el territorio del pasado menemista, el que marcara una década infame en el país, el tiempo de la pizza, el champagne, Disney, las relaciones carnales y el desguace del Estado sin límites… Nos dejamos llevar a ese tiempo, a través de esas imágenes, casi a la salida del siglo XX, el neoliberalismo no tiene contrincante, todo lo que tenga que ver con el Estado es mala palabra, y de repente, comienza a rodar el video:

Un amanecer, una fuente tomada desde abajo, unes niñes rubies sonriendo, mientras las palomas vuelan por la plaza de mayo. Y de fondo el coro pegadizo, una multitud que clama: “El pudo no haber hecho todo, pero que hizo mucho nadie puede negar”

Mágica frase que es la idea madre de la campaña. Para los detractores, reconocer que no se hicieron varias cosas, peeeeeeeero…..quién puede decir que no se hizo nada. Claro, en diez años algo tiene que haber hecho el gobierno. En eso estaba centrado el spot y funcionaba a la perfección, al menos, en aquel momento. Continuamos con la risa en primer plano del presidente y la bandera Argentina flameando superpuesta, un clásico berreta de campaña. Ahora, visto a la distancia, vamos a repasar la lista de cosas que supuestamente “hizo” el patilludo:

1) “Un peso fuerte” (sin comentarios)

2) “El respeto internacional” (obvio saludo con el ex presidente yanqui Bill Clinton)

3) “La Hidroeléctrica Yacyretá”

4) “Nuestra telefonía” (vemos a un tipo hablando en un teléfono público de Telefónica)

5) “El Mercosur” ($)

6) “El puente Liniers”

7) “El hospital de niños de Córdoba” (lo mejoró)

8) “Puerto Madero” (lo hizo, claro)

9) “La hiperinflación” (“con él terminó” dice el coro, mientras comienza a subir el ritmo, como aumentando la emoción entre letra y música)

10) “El puente Posadas-Encarnación”

11) “Más inversiones, más exportaciones” (sin datos, solo vemos una fábrica de coches y un barco con contenedores)

12) “La Ruta Nacional 40” (el coro titubea, solo dice que “con él cambió”)

Acá corta para entonar el estribillo y llenar de imágenes de un país perfecto el video que ya empieza a aburrir. Pero, ojo, todavía hay más cosas que hizo este riojano simpático en diez años, seguimos:

13) “El acceso al crédito” (Y acá nos empezamos a hundir)

14) “La paz con Chile” (sería como el gran logro en política exterior, además de sacarse fotos y jugar al golf con Clinton)

15) “La Autopista Panamericana” (otra de las cosas en las que el coro aclara que solo “mejoró”)

16) “El servicio militar obligatorio” (“Con él terminó”, grita el coro extasiado, mientras cinco jóvenes caminan por una calle charlando entre sí, vestidos de yuppies con portafolios en sus manos. Uno se queda pensando cuál de las dos cosas es peor)

17) “La estabilidad” (“garantizada”, con una vidriera en primer plano, que nos muestra un cartel que dice “ Primera cuota en ¡60 días!”)

18) “El gasoducto Maipú-Chile” (¡Por eso la paz con Chile!)

19) “El aeropuerto de Salta” (Acá el coro vuelve a tambalear y utiliza otra vez el timorato “con él cambió”)

20) “La negociación por Malvinas” (“con él es verdad”; la imagen nos muestra dos tapas de diario sobre el tema Malvinas, que solamente destacan la posibilidad de viajar a las islas ¿Y cuáles son? Obvio, Clarín y La Nación)

21) “El puente de la integración” (sigue la zaga de los puentes)

22) “La autopista Bs. As. – La Plata” ($$)

23) “El respeto a los excombatientes” (y en esto no hay nada que mostrar, solo dos manos estrechándose en primer plano)

Y vuelve el estribillo, con el niño regordete festejando aferrado a la baranda del colectivo, mientras Menem sonríe en la Casa Rosada, toda la emoción aumenta, sé que se está terminando el spot y que van a querer tocar mi corazón en la parte final…

Y más imágenes bucólicas, el campo y sus vacas y Charly firmando autógrafos en el sillón de Rivadavia, y el coro se pone loco y dice que está bien, “él puede no haber hecho todo por la Argentina, pero que hizo mucho nadie puede negaaaaaaaaaaaaaaaar”, y el sol redondo cae en la tarde ideal en algún campo de La Pampa y el presi se despide caminado, con una campera de cuero y las manos en los bolsillos, como si fuera gente de a pie. Y listo, fin de la magia, el día se acabó ¿Y qué nos queda de todo esto? Un recuerdo, triste, horroroso de lo que fue el gobierno más dañino en tiempos democráticos que tuvo la Argentina, hasta la llegada del actual. Y si uno repasa esos veintitrés “logros de Menem” verá cuál era su política y tendrá que reconocer que tampoco estaba mintiendo tanto. Digo, cosas concretas son solo siete entre puentes y autopistas, todas apuntadas al comercio, en realidad al traslado de los productos importados que destruyeron la industria nacional. Si de política exterior hablamos, vemos el lineamiento con Washington y el FMI (las relaciones carnales), el Mercosur (seguimos con el comercio como única forma de integración regional, olvidate de la cultura y lo social). Luego la política económica que fue generando la bomba de tiempo más pesada en la etapa democrática: el peso “fuerte”, el fin de la híper, el acceso al crédito. Los que serían los “logros” mentirosos: inversiones y exportaciones (se traduce como saqueo descontrolado e importaciones sin restricción). La manipulación del tema Malvinas, achacándose como grandes logros los viajes a las Islas y una difusa y distorsionada “reivindicación” de los excombatientes (otra de las mentiras flagrantes del spot). Luego, lo que resta son cuestiones poco claras y demasiado maquilladas como para tomarlas en serio. Y eso fueron los años de menemismo tratados de rescatar por un spot publicitario de campaña. ¿Y dónde están los derechos consagrados a la población en todo ese tiempo? Ausencia total, solo hay lugar para rematar el país, para que “mejorar” la telefonía sea venderla a una Multinacional. Mientras, en mi barrio, me acuerdo, todas las casillas se colgaban de la luz, todos nuestros padres y madres perdían sus laburos, nos salteábamos comidas. Eso sí, en otros barrios, más cerca del centro de la ciudad (in)feliz, compañeres de escuela viajaban a Disney y sus padres compraban de a dos coches cero kilómetro, sin sospechar que en pocos años estarían desesperados, muchos con un caño en la cien terminarían sus pesares. Pero, eso qué importa, con el tiempo las cosas se lavan y volvemos a buscar lo mismo que nos aniquiló una vez…

  • ¿Te acordás loco, el turco? Alto forro ese, tan parecido al gato de ahora.

  • Sí, boluda.

  • ¿Sabés qué?

  • ¿Qué?

La tarde terminaba, el rojo y el azul del cielo daban lugar a las primeras estrellas, a la larga noche de invierno. La conversación, el mate y el porro se acababan de consumir…

  • El otro día, hablaba con una flaca en el laburo,. Justo estaban pasando algo de la candidatura de la hija Menem en la tele, y vos sabés que me dice algo parecido a lo que hablábamos recién, que no sabía a quién iba a votar, que todos eran lo mismo y qué se yo. También me decía eso de que Menem fue una mierda y todo, pero y te juro que la loca me dijo así: el turco era un turro, pero yo si se presenta ahora lo votaría otra vez, porque con él me conocí Estados unidos de punta a punta y toda Europa, qué importa lo que pasó después. Yo me quedé helada, no sabía si insultarla o, no sé…

  • Che, creo que me convenciste.

  • ¿De?

  • Que voy a votar en defensa propia esta vez, me parece. Hay gente que está zarpada en pelotuda, como esa mina que decís vos.

  • ¡Menem lo hizo!

 

*Contacto: juanmanuelpenino@yahoo.com.ar

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