Más allá del primer mensaje

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¿Puede pensarse a sí misma la internet? Esa es la pregunta que se hace este documental de Werner Herzog quien, esta vez, decide no meterse en uno de esos lugares tan extremos como nos tiene acostumbrados. Lo and Behold: Reveries of the Connected World  (2016) – He aquí las ensoñaciones del mundo conectado – plantea un viaje por la revolución tecnológica que parte de la zona cero: el mismísimo salón de la universidad de California en Los Ángeles (UCLA) donde, en 1969, un grupo de nerds lograron transferir un mensaje desde una computadora hacia otra, que se ubicaba en otro sector de la universidad. A partir de allí, internet es historia. Este descubrimiento como hecho paradigmático es el recorrido que plantea Herzog. Por supuesto que tendrá a sus defensores a ultranza y aquellos que sienten que, como otros grandes descubrimientos, este de internet solo puede empeorar la condición física y mental del hombre. Sin dejar en claro una postura al respecto, el director alemán realiza sus entrevistas que lo diferencian de cualquier otro/a documentalista y nos tira el fardo a los que estamos del otro lado. Por ejemplo, en uno de los capítulos – hay varios en los que se divide el film – aparece la opinión y la confianza ciega en esta tecnología de un empresario entusiasta, que está desarrollando un complejo proyecto para lograr habitar marte en pocos años. Luego, en el mismo apartado, tenemos la voz disidente de una astrofísica quien deja el siguiente planteo – parafraseando, más o menos – : “Si el ser humano está destruyendo el planeta que le da todo lo que necesita para vivir, ¿por qué tendría que poner en riesgo otros lugares del cosmos?”. El cuestionamiento y la indagación sobre el impacto de internet, la robótica y la inteligencia artificial en la vida humana son constantes. También, hay un fragmento en el que se habla sobre la información descontrolada, la difamación y diferentes usos nocivos de internet. Por otro lado, vemos los grandes avances en cuestiones de comunicación que sirven para visibilizar temáticas que antes eran desconocidas para la mayor parte de la humanidad.

Otro aspecto importante a destacar es lo que parece ser ya una obsesión que tiene Herzog: darle el protagonismo a científicxs mostrándolxs de manera bien directa. La entrevista no aparece como en un documental convencional, con cada científicx mirando a la cámara dando cátedra frente a un entrevistador oculto ¡Para nada! Herzog está constantemente presente con su voz inquisidora, lo que da naturalidad y espontaneidad a cada una de las personas que intervienen en el documental. Ya es una marca de estilo, que ya había explotado de manera maravillosa en su film del 2014 La cueva de los sueños olvidados, donde el director alemán se mete en la cueva de Chauvet – un lugar de casi imposible acceso, en el departamento de Ardèche – junto a un grupo de científicos que van a estudiar antiquísimas pinturas rupestres. ¿Cómo lograr hacer un magnífico documental con esa temática? Solo Herzog lo sabe. Lo and Behold: Reveries of the Connected World no es una excepción. Lxs científicxs se nos muestran desde otra perspectiva.  Además, tiene el agregado del planteo filosófico del comienzo, tan inquietante y actual que entusiasma a cualquier espectador.

 

*Alargamiento:

90´+1´) Aquel primer mensaje de computadora a computadora que inicia el camino sin vuelta atrás, fue simplemente: LO. De allí, la razón del encabezado del título del documental.

90´+2´) En Argentina tuvo su estreno en el Festival Internacional de cine de Mar del Plata 2016.

90´+5´) Un grupo de científicos está preparando un equipo de robots que vencerán sin problemas a la selección que resulte campeona del mundial FIFA, para finales de la próxima década. Ya tienen a un robot favorito al que llaman número 8, que maneja una diminuta pelota como lo hacen Messi y Ronaldo. El problema, como siempre, es quién dirigirá dicha selección de autómatas…

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