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Llegar tarde, «Contrao o Cuentrao»

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Por Juan M Penino

 

“En la investigación criminalística hay que distinguir entre el ver y el decir, afirmó Croce. Son modos distintos de acceder a la verdad, dos regímenes de conocimiento. Por ejemplo, en la noche veo una luz que titila en el campo, recurro al largavista, instrumento óptico, y verifico que a lo lejos un auto con las luces prendidas se acerca y que el conductor parece dormir abrazado al volante ¿está borracho? Me acerco, abro la puerta del coche y verifico (es decir, verifico) que el hombre (porque es un hombre) está muerto con una herida de arma blanca en el pecho. No hay rastros del cuchillo. Recurro a la lupa (otro instrumento óptico) y busco ver si hay huellas dactilares. Luego tengo que decir lo que he visto. Es decir, le dicto al escribiente Medina lo que creo haber visto, las evidencias (anoten esa palabra cuya etimología remite al ver). Medina teclea en su máquina de escribir (instrumento verbal) y en un lenguaje codificado que hemos encontrado a “Un masculino, muerto en un automóvil”, y así los dos registros de la verdad actúan, disímiles, en nuestra profesión, dijo sonriendo Croce. Ojo, al principio las pistas se rastrean como un baqueano y luego se escribe, o sea, pasamos al lenguaje nuestras observaciones y el pasaje supone criterios y condiciones de verdad que son distintos y, diré más, antagónicos ¿Se entiende lo que quiero decir? Más o menos, le dije”

Ricardo Piglia, en Los casos del comisario Croce

 

…Creo que decía algo así, como que por un lado estaba la verdad, por otro la justicia y como orbitando más lejos, casi sin tocarlas, el periodismo.

Claro que me pareció interesante lo que hablaba. No era común en el café del club Jara escuchar a alguien hablar así. Es más, por esos días estábamos todos bien charlatanes con el tema de si Racing iba a poder jugar el partido con Vélez, para ver si podía salir campeón de una vez por todas. Los hinchas estaban hartos de que los de Independiente sumaran un aniversario más y les cantaran el cumpleaños feliz cada clásico de Avellaneda: “Uno, dos, tres…hasta treinta y pico contaban los guachos y remataban con un estruendoso Que los cumplas felíz, que los cumplas felíz”. Ese era el gaste más taquillero del fútbol argentino por aquel entonces y se estaba por terminar. Pero, mientras tanto, el país entero se iba a la mierda, no había laburo, la gente se moría de hambre, los saqueos se multiplicaban, etc. ¡Pero andá a para el fúlbo en Argentina! Imagino que pasados los años y las crisis terminales lo único que va a quedar es el fútbol. Bueno, como contaba, ese tipo con apellido brazuca, Contrao o Cuentrao creo que era, despotricaba contra la falta de moral y ética de todos los argentinos. Él parecía como que se excluía del colectivo, como si formara parte de una sociedad paralela que se rigiese por una moral superior, por una ética más allá del bien y del mal. Pero el tipo estaba ahí, en un café del barrio Rivadavia, tomando una birra como todos los demás, en el medio del quilombo y tan enamorado de las jóvenes gitanas como nosotros. Más te digo, se contaba por lo bajo que este Contrao o Cuentrao estaba metido hasta las pelotas con la hija de un gitano bien poronga del barrio, y que por no tener un mango partido al medio no tenía permitido ni siquiera mirarla. Dicen que el tipo, que era medio poeta, le escribía cartas a la mina y ella se moría por estar con él. Pero la decisión era del jefe de la familia gitana. Porái tuvieron mala suerte, hoy las cosas son mucho más fáciles, digo, hay guasap, yutub y celulares inteligentes, qué se yo, en una de esas las tradiciones se van rompiendo también, ¿no?. En fin, como andaba solari, este ñato paraguargenbrasilero se la pasaba en el café del club hablando de la situación del país. Pero ese día que te cuento la cosa se había puesto más…filosófica, ponele. Y fue que en una tiró esa frase que todavía no logro entender del todo. Porque para eso son las frases piolas, ¿no? Para que no las puedas entender de una… O sea, sé que lo más importante para un periodista es la verdad, en eso es igual al investigador de crímenes. Pero, a la vez, estoy seguro de que la verdad siempre es complicada, sino no haría falta luchar tanto por encontrarla, ¿no?. En ese caso sería como la felicidad, ponele. Como que de a ratos uno la tiene, de a ratos no, y siempre llega cuando ya pasó. Digo, te das cuenta después, por ahí en el momento no le das bolas o interpretás para el orto. Hay veces que pensás que sos feliz pero no, como hay veces que estás seguro de estar en lo cierto, pero estás a diez mil kilómetros de la verdad. Entonces en eso es clave el tiempo, como dice el comisario Croce “hay que llegar tarde”. Pero hoy día un periodista no puede darse el lujo del tiempo, igual que un político o un investigador. La sociedad exige la interpretación ¡ya!, aunque sea en tuiter. Ahí, tal vez, empiezan los problemas. Es que la verdad requiere tiempo e, inclusive, ni el paso del tiempo ayuda a descubrirla. Y, mientras, la vida pasa y las injusticias se encadenan sin pausa, caen como agua de cascada y van destrozando a la sociedad entera. Por eso la justicia queda siempre en orsái, y si la pega es de carambola. Y el periodismo orbita ¡claro! Y desde esa distancia publica sus editoriales apresuradas y bancadas por la Coca Cola, sus interpretaciones llenas de equívocos y subjetividades de negocio. Y ya se generan las múltiples verdades en las que quedamos todos atrapados, una red interminable de interpretaciones y teorías conspirativas que terminan siendo utilizadas para odiar a alguien más. La justicia siente todas las presiones, los políticos meten el dedo y nuevos juicios a los juicios originales nacen, en una maraña que no entiende nadie. En el medio se llevan puestas a las víctimas, a los familiares, a los amigos y a las personas que se preocupan de buena fe. ¿Y la verdad dónde está? Lejos, cada vez un poco más allá. ¿Y la justicia?

  • No existe, loco. La justicia es una instancia interpretativa más de los hechos. Imaginate que un juez está lleno de prejuicios, tiene sus ideas previas a los hechos que debe juzgar, es hijo dilecto del patriarcado. ¿Cómo pensás que un tipo así puede dar con la verdad? Salvo una carambola, la verdad es imposible para el lenguaje. La justicia, si es que tal cosa existe, se milita y se construye en la calle, poniendo el cuerpo. Lo demás, es interpretación periodística.

Algó así dijo Contrado o Cuentrao, pagó la cerveza y se fue…Ya sé muy bien lo que se dice de él y su pasado filo nazi, pero yo creo que en ese instante de su vida había cambiado. La depresión y el amor no concretado lo habían hecho ablandarse. Al menos, eso es lo que me gusta pensar a mí. Digo, no es la verdad absoluta, es solo una interpretación, ¿no?

 

*El testimonio fue tomado en un café de una estación de servicio YPF, en algún lugar de la ruta 2. El nombre y cualquier otro dato del entrevistado no pueden ser develados por pedido explícito de la mujer y los hijos del declarante. Al parecer, la teoría del eterno complot y la paranoia que genera ocasionaron la decisión desmedida. “No nos gustaría ganarnos el reproche de los grupos de neonazis que hay en el barrio, ni del resto de la humanidad. Como decíamos, vaya a saber qué verdad interpreta cada quien sobre lo que usted escriba, acerca de lo que yo dije. ¿Se entiende?

A lo que yo respondo…

 

Un abismo es un abismo

Como una catarata es lenguaje

Y los cuerpos danzan debajo

Esperando el ritual que no entienden,

Que nunca dejarán de practicar,

Que mana de la fuente de la verdad,

Que no funciona los días de semana,

Que está cerrada los sábados por la tarde,

Que resucita un domingo temprano

Solo para hacernos seguir una ilusión.

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Un poema para esta semana: Elegía del mar

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Lo que sigue a continuación es un poema, escrito íntegramente en el barrio Bernardino Rivadavia. Pero esta vez no lo pongo por escrito, sino que va recitado directo por mi. Entonces es algo así como una doble exposición y me gusta. Están las palabras y la lectura, dos instancias que se complementan y le dan sentido pleno a la poesía, en tiempos donde a lo mejor no es un género súper consumido. El nombre viene determinado por un tono triste que detecto – a partir de una caída y un golpe fuerte que me dí surfeando- pero que a lo mejor no termino de compartir del todo. Después de escucharlo un par de veces me genera otro tipo de sentimientos, porque básicamente algunas de las imágenes que dibujan las palabras recuerdan la playa del barco hundido, uno de los lugares que más amo en el mundo. Y lo comparto en la página por algo que dice Yoko Ono en el documental que recomendé la semana pasada (y que sigo recomendando: «John & Yoko: Above us only sky) : Un poema puede ser hermoso, pero si no se comparte con otros es algo muerto. No creo que este poema sea hermoso y mucho menos mi voz recitándolo, pero ando con ganas de compartir lo que escribo. Claro que no tenés por qué escucharlo, pero te invito igual y acepto todo tipo de manifestación al email juanmanuelpenino@yahoo.com.ar

Sin más, acá va el poema:

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WAR IS OVER si seguís las instrucciones de Yoko

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Generalmente se coloca un reloj en el centro del escenario y se le pide al público que espere que suene el despertador

PIEZA DE RELOJ, Yoko Ono

 

Por algún extraño motivo – que yo considero una carambola del destino – cada vez que me pongo a escribir una nota llueve en el barrio. Claro que no es privativo del Rivadavia, esta tarde/noche lluviosa se extiende a toda la ciudad, que tampoco es taaaaaaaaan grande. Entonces no puedo dejar de pensar en el espacio y relego las cuestiones temporales por un rato. Resulta que a pocas cuadras, escasos metros, alguien se acaba de tirar del balcón de un edificio, desde uno de los últimos pisos, ante la mirada de incredulidad de un puñado de personas, una de las cuales filmó todo desde su celular. Además, a unos cientos de kilómetros, un tipo descargó una serie de balazos contra otro que iba caminando por una de las plazas más importantes de esa ciudad. Los detalles los ahorro, son comidilla del 100% de los medios de (in)comunicación del país. Las crudas imágenes se repiten desde la mañana en cadena nacional, no hay forma de escapar.

¿Y qué pasa con la sensibilidad hoy día? Son dos episodios horripilantes, que fueron tomados por las cámaras y que al verlos tantas veces y en tan mala calidad de imagen casi que pierden un poco el efecto. Y no es que seamos insensibles, me niego a creer eso, pero a lo mejor estamos saturados de imágenes del horror. Y como no es mi intención seguir en eso, termina acá ese repaso ineludible de dos escenas terribles de una serie malísima que es la realidad del país en estos días.

¿Y qué pasa con la sensibilidad hoy día? Voy a utilizar un mecanismo que funciona a la perfección en el arte de Yoko Ono, voy a utilizar alguna de sus consignas, de eso que ella llama arte conceptual, ese mismo que expresa el título de la nota. Y lo tomo directo del documental que quiero recomendar el día de hoy. En una de sus partes, el mismo John Lennon nos cuenta qué fue lo que le atrajo de Yoko en un primer momento. La historia es archi conocida, pero es la primera vez que creo entenderla. Resulta que John, todavía Beatle aunque con depresión crónica, cae a la muestra de la artista japonesa y queda impactado por una instalación que ofrece una larga escalera, que permite llegar hasta el techo donde hay estampada una muy diminuta palabra que solo puede ser descubierta llegando al tope y observando con una lupa, todo con mucho esfuerzo. Y dice John, más o menos, “si la palabra hubiese sido cualquier otra, yo me hubiese ido de la muestra en ese instante. Pero yo leí un “SI”, y eso era algo positivo”. En este documental, que se llama John & Yoko: Above Us Only Sky, hay varias perlitas que ayudan a acercarnos a la propuesta artística de Yoko, y por eso lo rescato. Sí que el centro es la grabación del disco Imagine (1971) y la figura de Lennon, y que los que apoyan las imágenes con declaraciones actuales son en su mayoría los músicos, fotógrafos, amigos y el propio hijo mayor del Beatle. Pero lo más interesante, insisto, son los momentos en los que se filtra la figura de Yoko, y sobre todo su arte. Ella misma aparece reporteada en la actualidad, pero sus intervenciones son muy breves. Y está esa anécdota iniciática, de la que sería su profesión y su estilo de arte conceptual para siempre. Siendo pequeña, apenas cuatro años, Yoko imaginaba que en todo el mundo (su visión fue siempre tan abarcativa como lo propone en la canción que da nombre al disco de John) se podrían partir las semillas al medio, para luego mezclarlas y formar semillas híbridas, que permitirían el nacimiento de plantas y frutos inimaginables, como un pino del que brotan manzanas “Qué diferente sería el mundo ¿no?” Con ese arte del extrañamiento es que Yoko soportó el sufrimiento de los bombardeos a su pueblo durante la segunda guerra mundial y encaró la campaña por la paz junto a Lennon, contra la guerra de Vietnam. En esa oportunidad decidió colocar gigantescos carteles en los lugares céntricos de las principales capitales del mundo. Los mismos debían tener solo dos colores, el fondo blanco (la superposición de todos los colores) y las letras en negro (la ausencia de luz) para resaltar sobre el resto de la cartelería publicitaria mucho más rimbombante y colorinche. La frase estampada, por supuesto, fue la inmortal consigna WAR IS OVER if you want it.

Y no es que la cosa funcione así. No resulta tan sencillo que algo cambie porque uno simplemente así lo quiere. Pero lo que resulta de esta intervención artística, lo que resulta de la propuesta de Yoko, es que genera una inquietud, una incomodidad agradable, porque tiene todo de simpleza y esperanza.

La guerra se termina, si vos querés: lo primero que pienso es que este tipo de utopías son bobadas casi sin sentido, panfletos bastante inocentes o del todo inocentes. El mundo no funciona así, etc. Pasada la indignación (ayudada por el recuerdo de los pasajes en el documental en los que Yoko pega gritos mientras John toca la guitarra) uno vuelve sobre la propuesta, porque no deja de ser eso. Entonces ahí es donde uno empieza a entender al Lennon que encontró el mensaje en medio del caos de su vida como Beatle. Insisto, está lloviendo en el barrio Rivadavia, hoy fui al trabajo en bicicleta y casi me tiran a la mierda dos coches, en todas las teles ví como un tipo asesinó a otro a los tiros, en los celulares no dejó de reproducirse el video de una persona que se suicidó arrojándose del balcón de un edificio céntrico de la ciudad (in)feliz. Tal vez lo que necesite será poner a trabajar más fuerte mi imaginación, para sacar las cosas buenas que pongan la balanza un poco más pareja. Entonces la guerra termina, termina. Y también es posible hacer un pozo pequeño en la tierra, en el patio de mi casa cuando era niño, para esperar que alguna gota de nube caiga allí y me quede la sensación de que el cielo está en todas direcciones, de que cada vez que salgo por las mañanas a cumplir con la rutina de supervivencia, en realidad estoy flotando, estamos flotando…no entiendo por qué estás tan mal…Imaginá que mañana vamos a flotar juntos todo el día…si vos querés…

 

Para completar la nota les recomiendo la lectura completa y dejo dos de las instrucciones de libro de Yoko, Pomelo: un libro de instrucciones de Yoko Ono (1964)

«PIEZA GRABADA I

Pieza de piedra.

Grabar el sonido de una piedra envejeciendo.

 

PIEZA GRABADA II

Pieza de habitación

Grabar el sonido de la habitación respirando.

1) al amanecer

2) a la mañana

3) a la tarde

4) a la noche

5) antes del amanecer

Asimismo embotellar el olor de la habitación a esas determinadas horas…

PIEZA GRABADA IV

Pieza de movimiento

Registrar el sonido de las estrellas

moviéndose.

No escuchar la grabación.

Cortarla y dar los pedazos a la gente

en la calle.

O venderlos a precio muy moderado.

Otoño 1963″…

 

Pero podría / debería ser otoño de 2019, en el barrio Rivadavia. Tratando de atrapar entre las manos un poquito de esperanza.

*El documental lo podés ver por cualquiera de esas páginas de internet que te aparecen con solo un click. Caso contrario, también lo tiene la plataforma de la N roja.

**Te dejo uno de los temas más lindos del disco en cuestión (que es un clásico y por eso está demás hacer la recomendación) y un saludo afectuoso. Nos vemos la semana que se viene…

***Este tema me parece el mejor del disco, sí, porque la melodía está bien arriba, es divertida y choca de frente con la letra que es un bajón total…

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Carta para vos ¡Sí, leíste bien! para vos

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Queridx amigx:

¿Cuánto hace que no te escribían una carta? Y no te digo una de esas de tipo legal, que no son cartas en rigor, o sí, pero son como hojas llenas de letras muertas que empiezan con un súper congelante: “Me dirijo a usted…”. Te confieso que casi arranco con esa frase invernal, porque la verdad que la pregunta más certera sería la siguiente, y es para mí: ¿Cuánto hace que no escribís una carta? No me acuerdo, sinceramente (sic), cuándo fue la última vez que me atreví a escribir una carta, que no es un hecho fútil o vacío. Por el contrario, resulta una acción que yo llamaría “revolucionaria” – con las comillas y recaudos que merece esa palabra, alguno me tiraría con la zapatilla en este punto. – Ahora, digo, pregunto, indago ¿cuáles son las palabras que debería usar? No me acuerdo. Tanto escribir en chats de redes sociales o en “publicaciones” al voleo, apurado y sin destinatario preciso, que me olvidé qué palabras poner en una carta. Porque la carta tiene eso, va dirigida a alguien, tiene una/une/un destinatario/a/e definida/e/a.

Yo hoy elijo escribirte a vos y no hay nada ni nadie más en el mundo que importe. De esto sí tengo memoria, entre las cosas que se escriben en una carta hay algo fundamental: debería empezar a contarte sobre mi propia vida ¿Te acordás de aquella pareja que tenía, o aquel laburo tan bien pago o aquel sillón cómodo que compartimos una tarde de…? habrá sido invierno, porque hacía un frío terrible ¿te acordarás? Bueno, ya nada de eso queda y estuve triste. Pero no te pongas mal, como el invierno, las cosas pasan y uno se va acostumbrando y vuelve a empezar, porque de eso estamos hechos, de pedazos de cosas que van pasando y nos marcan, pero nos constituyen para estar completos siempre. Y solos, también. Y será por eso que hoy tenía ganas de escribirte esta carta.

Otra cosa, la carta, por lo general, uno la escribe en tinta, con lapicera y un pedazo de papel. También hay que molestarse en ir por un sobre y la estampa y eso…Bueno, a pesar de que estoy pasándola en la compu, sí que lo hice, ¡SI! Todos los pasos, como siempre se redactó y envió una carta. ¿Nostálgico yo? Bueno, qué te puedo decir, vos me conocés bien. Y acá va la confesión, que no quiere ser para nada snob. Vos sabés que en el barrio Rivadavia es ridículo y totalmente al pedo pasar por snob – en cualquier barrio de la ciudad, la verdad, el snobismo es una cagada-. Se me vino la idea de escribirte una carta gracias a Silvina Ocampo. Mejor dicho, al libro sobre la “etcétera de la familia Ocampo**” que escribió Mariana Henríquez hace una par de años, y que retrata / recorre la vida de esta tan genial como extraña escritora argentina. Resulta que, entre la cantidad de escritos, documentos y notas que utiliza la siempre copada Mariana Henríquez – y repito el nombre para que te quede en claro que la intención final de todo esto es que leas el libro que se llama La hermana menor– hay unos versos que le escribe Silvina a su hermana mayor Victoria, pero a modo de homenaje/recuerdo, a pocos años de su fallecimiento. Y otra confesión: lloré. Te lo digo de posta, me hicieron llorar esas cartas nunca concretadas de Silvina a su hermana fallecida. ¿Habrá algo más cruel y lejano que un cajón? En fin, lo quería compartir con vos, pero no en una de esas publicaciones de red social o por watsapp, esos no lugares que compartimos y que están llenos de un montón de información toda mezclada y puesta al mismo nivel y que es consumida con el mismo distanciamiento. Y eso es algo que reivindico de la carta, derriba murallas sentimentales, es un canal directo de emociones, somos vos y yo puestos al mismo nivel, marchando juntos con las palabras, sin ningún otra intención que la de comunicarnos cosas, en su mayoría de esas que vienen bien de adentro. Puede ser que mi interpretación sea romántica. Si es así, en buena hora, en buena época, en un buen día gris de otoño – no podía ser de otra forma-.

Sé que tenés un toco de problemas, que tu vida se complicó estos años, que nos distanciamos un poco, que ya no frecuentamos esos lugares que nos identifican, que a lo mejor no escuchamos la misma música, también sé que nos fuimos del barrio hace tiempo y que a veces volvemos pero siempre en días distintos. También sé que a veces quisieras saber de mí tanto como yo de vos y que los domingos a la tarde nos hermanan. Y sí que el mundo está bien jodido, que como dice Zizek – y lo parafraseo no por puro snobismo, otra vez aclaro, sino porque el tipo me cae bien y me gustaría que a vos también – estamos en un túnel y vemos una luz, que no es más que otro tren que nos va a hacer tan mierda como el primero. Sé que no nos quedaron marxistas en pie en el barrio y que lo que tenemos es un grupo de tecnócratas acomodaticios, con sed de gloria, y que les trabajadores somos interpelades como meros consumidores de cosas, y que transformar el mundo será siempre interpretado como una utopía propia de necias/os/es. No sigo, no quiero abusar de tu paciencia, porque es verdad que hace tiempo que la comunicación entre las personas se redujo a unos cuantos caracteres, y que si te pasás de lo estipulado mucho mejor sería grabar un audio o un video para que sea más fácil de digerir. Es que nunca hay tiempo suficiente para ser humanos, a lo sumo tenemos espacio para ver algo en Netflix y tomar una cerveza. Bueno, eso nada más, te dejo un abrazo muuuuy grande, te digo que te extraño y que extrañaba comunicarme con vos así, con tiempo, con nuestras palabras, eso que nos identifica y nos acerca. Claro, no te desesperes, te dejo acá al final los versos de Silvina Ocampo. No te pido que llores, solo que te dejes llevar un poquito por eso que tanto me gusta de vos. Y si en una de esas te dan ganas de escribirme una carta, sabé que siempre la voy a estar esperando, nos es bueno que la dejes sepultada en algún cajón.

 

Con todo el cariño y amor que te tengo y te voy a tener siempre…

(Juan)

 

*Poema de Silvina Ocampo a su hermana Victoria, tres años después de su muerte:

 

COMO SIEMPRE

Tengo los cajones llenos de cartas

que nunca te mandé.

Pero ahora como un castigo

de no haberte mandado

las que podía mandarte

no encontré tu dirección…

No la encontré en ninguna parte.

Te digo la verdad.

Y me contestarías

– Como siempre…

no me ofendería

no tengo tu dirección ahora tampoco.

 

**: “Silvina es la menor de seis hermanas, sus padres están cansados de criar hijas. Años más tarde, ella dirá que se sentía como el etcétera de la familia”. El fragmento entrecomillado y el poema fueron extraídos literalmente del libro de Mariana Henríquez: La hermana menor, un retrato de Silvina Ocampo.

 

*CONTACTO: juanmanuelpenino@yahoo.com.ar (acepto emails también)

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