Episodio Campusano

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Qué decir de la nueva película de José Celestino Campusano. Todos los años es un momento especial del Festival de cine, una hermosa costumbre desde hace una década, ver cuál es la nueva producción de Cine Bruto. Para uno la perfección cinematográfica está dada cuando hay un equilibrio perfecto entre la forma y el contenido. Bien, El azote nos deja ese saldo. Una vez más, la idea de Campusano funciona a la perfección. En este caso, se interna en el alto, barrios marginales de Bariloche. Es el lugar que la postal turística no quiere exponer, una barriada marginal, donde los jóvenes no tienen muchas oportunidades, donde el abuso es común, donde la droga prolifera y donde la violencia institucional es moneda corriente. El protagonista de la historia, en clave autobiográfica, es un asistente social que hace equilibrio entre un centro de menores a los que debe contener y proteger de los abusos del mundo adulto (policía, parientes, delincuencia, droga) y su propio hogar, donde su novia le reclama y su madre, discapacitada por efecto de la diabetes, le demanda atención. En ese marco, el murciélago – Carlos, según aclara el protagonista una y otra vez, tratando de despegarse de un pasado metalero en su juventud –  intenta mediar entre la policía y los jóvenes que son creados por un sistema que no les ofrece salida, solo la de quedar en el camino en una caravana sin fin de consumo de alcohol y drogas. La crítica a la institución policial está presente, como en la mayoría de los films de Campusano, pero en esta oportunidad el foco se concentra en ese aguantadero de jóvenes abandonados por la sociedad, donde tanto el protagonista como el antagonista deben disputar para desnivelar la balanza. Discriminación, marginalidad, abuso infantil, droga, violencia institucional e historia personal conflictiva convergen en un espacio que habla a través de sus propios protagonistas, que llevan la verosimilitud a un plano superior. Esa es una de las marcas más potentes de Campusano, por eso los actores y actrices y la casi totalidad del equipo de trabajo de filmación son de Bariloche. Gran acierto en el armado del guion, que fue realizado a partir de las entrevistas con un asistente social que había trabajado en la zona.

Hablábamos de la perfección cinematográfica: escuchar las historias del otro y encontrar la forma adecuada para comunicarlas a través de la pantalla; y que eso dé como resultado un efecto emocional fuerte en el público, que salga movilizado del cine, distinto. Esa oportunidad siempre está latente en la mirada de Campusano. REPITE SÁBADO 25, 13:10hs. La película forma parte de la Competencia Argentina.

*El director en sus propias palabras: “Un azote en el imaginario colectivo resulta un recurso brutal tan económico como expeditivo para disciplinar a los insurrectos, más aún cuando desde la más temprana edad intentar cuestionar o modificar el orden secular. Gracias a asistentes sociales de los barrios vulnerables de Bariloche, pudimos componer este incondicional film apuntando al mayor grado de verosimilitud posible, apoyándonos también en el generoso aporte de los habitantes del lugar y de la Municipalidad”.

 

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