Por Juan M Penino

 

 

La depresión suele manifestarse de diversas formas, siendo algunas más extremas y riesgosas que otras. En el particular caso de Jerry – vecino favorito del barrio Rivadavia – se puede decir que terminó siendo muy leve. Sábado por la noche, otoño inestable en la ciudad, llovizna molesta en la feliz: vuelta al cine solitario ¿Y qué se podrá ver? Ahí va Jerry, con la enfermedad del otoño a cuestas, que lo lleva finalmente a comprar una entrada para la última película de los Avengers – o Vengadores, mejor dicho -. Junto a esa – para nada barata – entrada le dieron una careta del Inceíble Hulk que, por supuesto, resultó demasiado pequeña y de funcionamiento frágil, ya que dependía de una bandita elástica que a las claras no resistía un primer uso. Y como a esa hora de la noche no había en el cine ningún/a niñx, se la terminó obsequiando a un fan de Mark Ruffalo de unos ¡cuarenta años!. En fin, si eso no es depresivo…

Se sentó lejos de lxs fanáticxs de la zaga y se dispuso a ingresar en el Universo Marvel, un lugar del que Karl Sagan hubiese huido espantado con sus Voyager y su CD compilado de lo mejor de la cultura del planeta tierra. Está claro que ninguna de las películas de Marvel serán mostradas a ningún extraterrestre en representación de las mejores expresiones artísticas logradas por los humanos en su historia. Con eso más que claro, Jerry comenzó a meterse de lleno en las historias de los super héroes, en lo que se pretendía una escena inicial cargada de drama y acción. En su caso funcionó un poco lo segundo, pero lo primero pasó desapercibido, ya que la referencia a los personajes se la enteró después, algo que deben pagar lxs que no vieron el resto de las películas….¡Ah, ese era Thor y el otro el hermano!…Tarde, no importa, te acomodás rápido entre pochoclo y gaseosa. Todavía quedaban más de dos horas de desfile de súper héroes con sus súper chistes, que son la súper trillada marca característica de este Universo iniciado ya hace diez años por el gastado Iron Man de Robert Downey Jr.

Pero adelantemos a lo que más interesó a Jerry de la película: la llamada teoría Thanos. Resulta que este villano súper poderoso – mezcla del propio Hulk y el hombre roca de los cuatro fantásticos – es el único que persigue un ideal del cual está lo suficientemente convencido como para sacrificarlo todo. Como es un tipo que, además, tiene corazón y un marcado acento trágico, lo persigue con pesar. Se le ocurre que la única manera de salvar al Universo de la desgracia en la que se encuentra es eliminando a la mitad de sus habitantes. Acá Jerry se evadió de la película y se imaginó al terrible Thanos como a un presidente liberal latinoamericano, algo arcaico ya, con ideas de supuesta liberación de un destino inevitablemente horroroso para un continente / Universo descontrolado, que hace tiempo a perdido los valores que él considera correctos. Hay que reformar, vamos. El caso Thanos es extremo, ya que básicamente plantea un genocidio como único camino de salvación. Sin embargo, este villano parece parafrasear a esos líderes liberales de Latinoamérica de todos los tiempos: “Créanme, no es algo me guste hacer, soy el primero en lamentarlo, pero es que no hay otra salida” El tópico de la crueldad habilitada por una supuesta inevitabilidad en los procesos, que solo un par de iluminados puede entender. La verdad, pensaba Jerry, que siempre hay varias alternativas para solucionar inconvenientes, y que la respuesta tanto para Thanos como para esos líderes lationaemricanos sería: “Dejá las cosas así como están, no te calentés, nosotros vemos qué hacemos. Igual gracias por tu propuesta”.

En el Universo Marvel, la oposición es un grupo de Súper héroes que se reúnen sin pensar demasiado, y que empiezan a resolver la cuestión a las piñas, hachazos, disparos y bombazos en todas direcciones, también como único camino para detener un mal mayor. Visto así, pensó Jerry, serían un grupo opositor al gobierno liberal, unidos por el espanto. El problema es saber si alcanza con eso. Jerry se imaginó que, para poder vencer, hubiese sido mucho mejor tener a todos esos súper héroes juntos en un solo espacio-tiempo, organizados y convencidos de su accionar. Pero eso en el Universo Marvel no pasa, y en nuestro universo tampoco. Cada súper héroe tiene su ego, como el caso de la pelea entre el Capitán América y el Hombre de Acero. Y sí, Jerry entiende a Robert Downey Jr ¿Quién carajos puede llevarse bien con un Capitán norte – América? Lo que pasa es que mientras los demás discuten, el mal mayor sigue avanzando con su proyecto destructivo…

…Y acá un salto temporal, hacia fines del siglo XIX, en Latinoamérica. El modelo económico propuesto por entonces era el de exportación – importación: exportar materias primas, importar productos manufacturados, robustecer el control de las poblaciones, centralizar el poder para así generar confianza en los capitales extranjeros, quienes prestan su dinero para que continúe perpetrándose el modelo. Lo que implicaría mayor control social, más concentración de poder. Luego la historia continúa…Hay un momento en el que hay que cooptar a la clase media naciente, haciéndole creer que forma parte de la oligarquía, para que aplauda a un modelo económico liberal que se parece al europeo, pero que nunca lo será. Porque la historia continúa y el poder siempre quedará en manos de la oligarquía, que es la dueña y única beneficiaria del modelo primitivo: el exportador – importador, el primario. Entonces, los liberales (los de antes y los de ahora) quedan atrapados en una encrucijada, porque si quieren fomentar la industrialización tienen que intervenir en la economía, tal vez hasta subsidiar y aplicar aranceles ¡Pero eso es anti liberal! ¡Eso es digno de estados totalitarios! La paradoja del liberalismo en Latinoamérica, condenada a correr al progreso en chancletas. Eso fue por comienzos del siglo XX, luego del período de las guerras mundiales, en las que el arcaico modelo había funcionado por única vez en la historia, antes de comprobar su inevitable fracaso…

¿Qué los hace pensar a los liberales latinoamericanos de hoy que la ortodoxia puede funcionar? ¿Será que ahora son todos parte de la elite terrateniente? Parece un retorno caprichoso hacia un pasado de gloria que nunca existió.

En la película Thanos va concentrando poder, empeñado en lo que piensa que es el único camino para salvar al Universo ¡Cuidado! Todos partimos desde supuestas buenas intenciones. Jerry pensó que había que estar atentos, más que nunca. Sobre todo llegó a esa conclusión bien básica cuando, a la salida del cine, uno de los espectadores comentó a otro que la idea de Thanos no estaba nada mal, nada mal…