Nueve falso

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Por Juan M Penino

 

“Esto que escribo es un informe o mejor un resumen…”

Ricardo Piglia Nombre falso

 

La siguiente es una lista desordenada de cuestiones referidas al mundial de fútbol masculino, acontecimiento que se da cada cuatro años en el planeta. Imagino que se pueden encontrar en la memoria reciente de cualquier fanáticx del balón pie, o en sus respectivas redes sociales. Por suerte, no hace falta una investigación exhaustiva, ni el afortunado hallazgo de ningún documento secreto. Después de todo, solo se trata de un deporte:

  • Aparece una lista de probables formaciones para enfrentar cada uno de los partidos. Sí, es una libretita pequeña y bastante corriente, pero parece una biblia escrita en tiempo real por algún DT fuera de serie, que contiene mil y un tácticas para dar vuelta situaciones imposibles dentro de un campo de juego. Por desgracia, deja de lado la posibilidad de repetir alguna de ellas en caso de éxito. Sólo se gana hoy, mañana quien sabe, pasado, etc.
  • En otra jornada mundialera, hay una táctica novedosa utilizada por un técnico asiático. Se trata de cambiar las camisetas entre los futbolistas de la selección dirigida, con el objetivo de desorientar a los rivales de las selecciones occidentales, quienes desde su perspectiva, ven a todos los futbolistas con ojos rasgados muy parecidos entre sí. Por desgracia, la táctica no contempla las modas actuales de los jugadores, que pasa más por los cortes de pelo, la tintura y los tatuajes.
  • Una selección que no juega a nada, logra dar con un ídolo inesperado por fortuna, que le acomoda todo el futuro en el mundial. Se trataría de un grandote cabezón, medio maleta, pero con la suficiente suerte para que el delantero titular de su equipo se lesione. Su salto a la cancha en silencio sería cambiado prontamente por ovación debido a sus goles fundamentales, que no son conseguidos con habilidad sino que llegan por obra y gracia del divino tujes: rebotes, cabezazos agónicos, penales y el temor que engendra en sus rivales. Sería el famoso “jugador de mundiales”, como el Toto Schillaci de la Italia del 90.
  • Una selección pierde su técnico dos días antes del comienzo del Mundial. Es un equipo candidato, pero no le va nada bien. Mientras tanto, en el país, el socialismo conservador vuelve al poder luego de varios años en las sombras. El rey aplaude desde el palco, festeja que a pesar de haber quedado fuera de la competición tempranamente, no se perdió ningún partido. Parece todo ficción, pero…
  • En otro partido un futbolista consagrado cae al verde césped llorando, luego del triunfo tan esperado como agónico de su equipo. Un rival gauchito lo consuela, a pesar de que es él quien se quedó eliminado de la competición.
  • ¿Será posible que un australiano esté mirando una definición por penales entre dos selecciones que no son la suya, y sin embargo no puede evitar ponerse nervioso cuando uno de los futbolistas está por patear la pelota a cualquier parte, errando por completo al rectángulo enjaulado por la red que tiene frente suyo, a escasos 8 pasos?.
  • Más de seis minutos de alargamiento, en un partido interminable. Todo un equipo va en busca del empate, en un último córner ganado de carambola. Los que defienden toman sus marcas debidamente y ocupan los espacios como dictan los manuales del buen full back – ellos, además, saben de eso porque son una selección que representa al imperio de piratas, han sabido ocupar desde siempre lugares que les son impropios sin mosquearse-. El centro llega al área penal y el cabeceador más obvio, el más apto de todos, consigue elevarse lo suficiente como para impactar cómodamente la pelota y enviarla a descansar entre las redes del arco imperial. Es un empate agónico. El alargue sigue, etc…
  • Un cuestionado arquero de selección candidata, confiado con el juego con la pelota en sus pies, falla un pase fácil, en un momento clave para su país. Un delantero rival aprovecha el descuido y manda la pelota al fondo del arco, con una soberbia volea. El arquero se toma el rostro con sus manos enguantadas, que parecen de gigante. Quiere que la tierra lo trague. Nadie se acerca para animarlo.
  • Un técnico tiene una idea deslumbrante, que es – casi – el título de un relato fantástico: jugar con un nueve falso. Ese extraño futbolista aparece en la alineación inicial, se ve su silueta en todos los televisores del mundo. Pero cuando arranca el encuentro, nadie advierte su presencia. Y cuando digo nadie es nadie: ni los jugadores rivales, ni sus compañeros, ni los técnicos, ni los suplentes, ni los árbitros de campo, ni los del VAR, ni los ex futbolistas bancados por la FIFA, ni los de la FIFA bancados por el Sistema, ni lxs hinchas en el estadio, ni lxs tele espectadorxs en todo el mundo, ni los de la fun fest, ni otro cualquier ser vivo en el cosmos. Se trata de la estrategia menos pensada y más eficiente jamás lograda en mundial alguno. El estratega es el genio máximo, su idea será recordada para toda la eternidad, por todos los que amamos este deporte, aunque en verdad nunca sepamos cuál carajos era el objetivo.
  • Por estas cosas y no por otras es tan lindo el fútbol.

 

*A parte, hay un recuadro con una lista de cuestiones que fueron eclipsadas por esta simple competencia deportiva. Según quien las escribió, esa competición se daba cada cuatro años y los diferentes gobiernos de los países participantes utilizaban esos treinta días para meter las reformas más atroces a espaldas de la sociedad toda. O ni siquiera, todo se hacía a plena luz solar, a la hora de cualquier partido.

*La idea sería que esa táctica “perfecta”, la del nueve falso, podía ser aplicable, análogamente, por los presidentes de cualquier gobierno de derecha: o sea, un Estado ausente / falso.

*Pero claro, finalmente, “todo parece morir en la neblina del amanecer”

 

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