¡No se va, y Clara no se va!

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Por Juan M Penino

Nueve de la mañana de un martes soleado, ideal para la playa. A esta altura del Festiva de cine uno se pregunta si valdrá la pena levantarse tan temprano para ir al Auditorium a sufrir cabeceando para poder alcanzar a leer algo de los subtítulos. La película anunciada es Aquarius de Kleber Mendoça Filho. El argumento parece poco prometedor: una mujer de 65 años de clase alta – ya no me puedo identificar – decide resistir en su departamento la presión que ejerce una corporación inmobiliaria para sacarla y construir un edificio moderno. El resto de los inquilinos acceden a vender sus unidades, solo ella se rehúsa y promete aguantar hasta la muerte. Para colmo, la película dura dos horas y media. Soy honesto: voy preparado para dormir. Pero resulta que la película empieza, una joven mujer con su familia pasea por las playas de Recife en un coche. Ella toma un cassette y la música se apodera de la sala: suena Another one bites the dust de Queen a toda máquina. Y con ese gesto quedás atrapado, hasta que te das cuenta de que la película terminó. La ovación que se llevaron la cinta y su director es la más potente de lo que pude oír hasta el momento – aclaro que hoy es martes -. ¿Y qué pasó en el medio? Calculo que la magia del cine, bien utilizada. Gran artífice, máxima maga: Sonia Braga. Imagino que se llevará el premio a la mejor actriz, no cabe otra. Esta Clara, periodista especializada en música, jubilada, sobreviviente al cáncer de senos y viuda es un personaje entrañable, de esos que quedan en la memoria del espectador para toda la vida. Y ella tiene toda la fuerza, pero no es patética, no da lástima. Sabe como resistir, tanto a la adversidad como en el espacio que ocupa. Ese departamento es Clara. Y no es que le falte hogar, pues posee otras propiedades, pero allí están ella y su ser expandido. Allí sus discos de vinilo, con sus historias cada uno, su hamaca paraguaya, su porción de playa en Recife donde todas las mañanas sumerge su cuerpo. También están los recuerdos de otro tiempo. Y, sobre todo, está su espíritu de libertad, ese espíritu setentista que todavía respira en su piel, ese espíritu que rechaza la “modernización” que proponen jóvenes ambiciosos con el signo pesos colgando de sus cadenas. Contra eso pelea Clara, no sin contradicciones y problemas. Tal vez por todo lo dicho anteriormente sea la mejor película que me ha tocado ver hasta el momento.

*Cosas del director: Kleber Mendoça Filho presentó su película a la que definió como “muy personal, del norte brasileño donde yo viví”.

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