La vida tómbola

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Por Juan M Penino

 

La vida es una tómbola…

de noche y de día…

Manu Chao

 

Todas las realidades juntas hacen a la Historia. Eso sí, habrá un orden marcado por las prioridades que siempre quedan en manos de los que no habitaremos el futuro. Entonces, algunas cuestiones trascenderán, otras quedarán en el olvido y otras sufrirán penosos manoseos que las llevarán a la pérdida del sentido. En verdad, esto último le sucederá a todas las historias que se ubiquen, en cada tiempo, en pugna por ser la Historia ¿Y quién decide? Habrá que exponerlas y ver qué pasa a medida que cambiemos almanaques – en la versión que sea, los nostálgicos prefieren el clásico de papel, los millennials el que viene preconfigurado en el celular -. En la última semana de julio del 2018, más invernal que nunca, acumulé un montón de esos sucesos en el Barrio Rivadavia y en el resto de la ciudad de Mar del Plata. A continuación, y sin ánimos de molestar a nadie en particular – sino a todes en general – enumero un conjunto de anécdotas / voces que, en una de esas, estén relacionadas con esa cosa amorfa y compleja que – lenguaje mediante – llamamos realidad:

 

  • Kevin vive en la calle y duerme estas noches de crudo invierno bajo el reparo de la sucursal de un Banco céntrico (ver foto). Solo tiene un colchón, una frazada y un par de zapatillas que nunca utiliza por miedo a que se las roben. Cuando alguien le pregunta sobre cuál es su situación, él estira lo más que puede su largo cuerpo y sentencia: “Ya no me importa nada, la vida y las personas me trataron para el culo”.
  • Una cantidad de personas difícil de precisar se junta en una calle, un día de semana muy frío de invierno. Hay helada, aunque no se aprecie en el asfalto, es muy temprano. Hay banderas, camisetas de un club de fútbol, micros y mucho fernet con coca y hielo. El dueño de la estación de servicio se muestra entusiasmado por la cantidad de bolsas Rolito que vendió. Desde su perspectiva, le alcanzó para zafar las magras vacaciones de invierno.
  • Un joven veterinario cruza con su auto por la avenida Jara. Advierte un carro precario tirado por el esfuerzo de un escuálido caballo, pariente de Rocinante pero sudaca. El joven lanza un insulto al aire “Negros de mierda, los mataría, mirá lo que le hacen al pobre caballo”. El equino es maniobrado por un adolescente y su pequeño hermano. Son las ocho y media de la noche, está oscuro, es un día de semana de los más feos, hace demasiado frío. Los pibes van de remera y juntan los cartones que encuentran en los tachos de basura.
  • Alguien entra en un comercio, con el primer o segundo sol de la mañana fría de un martes. Como tiene cierta confianza con el empleado que atiende, no tiene reparos en exponer su idea para “solucionar” los problemas del país “Ya sé que se les fue la mano en su momento, pero con los militares en el poder estábamos mejor”. El hombre es jubilado, no votó a Arroyo.
  • Un reciente ex joven le comenta a otro, en la tarde del domingo, mate por medio, cuál es su nueva estrategia de conquista “Yo ahora voy a los boliches donde puedo encontrar mujeres mayores. Ya no quiero más quilombos y no tengo un mango. Hay un par de viejas que van con la cartera llena de billetes verdes, y yo no tengo drama, olvidate. Mientras me paguen la birra, los tragos, el telo y el tacho soy feliz. Eso sí, tengo que estar bien escavio para poder garchármelas, tienen la edad de mi nona”.
  • Otro jubilado le pide a un millennial que se ponga un tango, en la computadora de la oficina que comparten en el micro centro. Suena Troilo, recita Goyeneche, todavía…….SUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUURRRRRRRRR, paredón y después……SUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUURRRRRRRRR, una luz de almacén……Ya nunca me verás como me vieras, recostado en la vidriera y esperándote…
  • Una joven enfermera le explica a un par de amigos por qué es tan importante que se legalice el aborto. Para que lo puedan entender mejor, cuenta su propia experiencia en el lugar de trabajo “No saben la cantidad de chicas que llegan con sangrado, con riesgo de perder la vida por culpa del aborto clandestino. Y algunas no zafan. Si no se legaliza el aborto eso va a seguir pasando, ¿entienden?
  • Una casa de comidas histórica de la ciudad cierra sus puertas y deja un vacío en su esquina de toda la vida. Más vacíos quedan los trabajadores. Uno mira al otro y le pregunta “¿Y ahora qué carajos vamos a hacer?”
  • Una muchacha del barrio llega a su casa por la noche y advierte que la puerta está forzada, rota, alguien entró. Con mucho miedo ingresa y descubre que le robaron las pocas cosas que tenía. Lo que queda solo es desorden y angustia. Se tantea el bolsillo para usar el celular, pero se acuerda que no lo tiene más, se lo habían robado en la calle, el día anterior.
  • Una madre y un padre se miran indignados, el domingo a la noche, terminadas las vacaciones de invierno “Estos sindicalistas de mierda siempre hacen lo mismo, son corruptos y quieren arruinar la educación a nuestros niños”. Sus hijos, el lunes, tendrán clases, van a una institución privada, donde les enseñan – entre otras cosas – que el preservativo es un producto diseñado por el diablo.

 

Son historias que transcribo como las recuerdo, haciendo un esfuerzo por suspender mis ganas de intervenir. Ahí quedan disponibles para diversas interpretaciones. Todo lo que escuchamos, lo que leemos, lo que presenciamos es factible de ser transformado. Esa posibilidad, esa libertad es la que nos hace más humanes, será cuestión de aprovecharla…

 

…La vida es una tómbola

y arriba y arriba…    

 

 

*Contacto, donde podemos comunicarnos y leernos en paz: juanmanuelpenino@yahoo.com.ar

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