Estreno nacional: Las olas

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Por Juan M Penino

 

No es falta de motivación para escribir, nunca experimenté semejante cosa. Pero quiero aprovechar el día de hoy para recomendar una película que se estrena en alguna sala que se apiada del Cine Nacional menos comercial / taquillero, que suele deambular por festivales y cosechar buenas críticas y algunos aplausos de jubilados y estudiantes. Como ya la ví el año pasado en el Festival de Cine de Mar del Plata, paso a citar mi propia nota. La película en cuestión se llama Las olas, dirigida por Adrián Biniez y vale la pena. La nota está desdoblada, ya que en esa jornada del Festival hubo otra proyección que me llamó la atención. Así que va la doble recomendación, con la aclaración de que la película que se estrena hoy es la del director Argento-uruguayo.

Una cosa más, antes de copiarme y pegarme a mí mismo: me enteré del estreno comercial de volea, en un pequeño televisor del consultorio de la Fundación Médica Hemocentro Mar del Plata, justo antes de pasar al consultorio a donar sangre. Creo que era un noticiero madrugador de la TV pública. Creo que la TV pública todavía sigue existiendo. Creo que el Cine Nacional, todavía, existe. Digo creo, porque ya pasa a ser una cuestión de fe y no de confianza en las políticas de Estado, bien ausentes y en desuso por obra y gracia del gobierno actual, que tiene la misma bandera amarilla – mejor dicho, globo – en la ciudad de Mar del Plata, la provincia de Buenos Aires y el país. Todo bastante oscuro. Ahora sí, les dejo la doble recomendación cinematográfica nacional y popular:

La intención era dedicarle un día a la comedia, en el 32º Festival de cine Mar del Plata / Batán. Pero nada es tan sencillo. Y estas dos películas, que repasaremos a continuación, son fiel reflejo de que el cruce de tonos y los matices son imprescindibles a la hora de contar una historia.

En primer lugar, vamos a hablar de la película del argentino-uruguayo Adrián Biniez que forma parte de la lista de films de la Competencia Latinoamericana: Las olas.Protagonizada por Alfonso Tort, se trata de una simpática historia de playa, verano y misterio. Este risueño personaje –que también se llama Alfonso-, un buen día, decide hacer una pausa en su trabajo para refrescar su cuerpo castigado por el verano insoportable en la ciudad de Montevideo. Pero cuando sale del chapuzón, aparece en otra playa, en otro tiempo y con otra maya. De esta forma, como si se tratase de un aventurero de algunas de las clásicas historias de la literatura universal –a las que se hace referencia constantemente: La isla del tesoro, viaje al centro de la tierra, la vuelta al mundo en ochenta día -, Alfonso viaja gracias al extraño don que le da el mar y recorre distintos momentos de su vida. Así, el mismo Alfonso de la actualidad, interactúa con las distintas personas y situaciones que marcaron su pasado, recuperando su historia, revisitándola, reconstruyéndola. El escenario, siempre, es una playa, o una cabaña, o un día de camping. Con algunas escenas muy bien logradas, la historia ofrece momentos de un absurdo que termina por configurar un tono de comedia interesante.

*Dijo el director: Las olas surge de las ganas de trabajar sobre lo fantástico y un subgénero de lo fantástico: los recuerdos. 

Ahora pasamos al debut en largometraje de Joaquín Cambre, titulado Un viaje a la luna. Una encantadora historia que plantea – como en el caso del film anterior – un viaje. Pero esta vez, el viaje es a través de la mente de un chico que está en los umbrales de la adolescencia. Tomás – interpretado por Ángelo Mutti Spinetta – es un niño un poco raro – ¿quién no lo es? – que vive obsesionado con viajar a la luna, que tiene que hacer equilibrio entre la realidad y la locura mientras soporta a los pintorescos personajes de su tan peculiar familia: un padre ausente – que comparte un hecho traumático con su hijo, en silencio -, una madre inmersa en su mundo y su inminente viaje a Brasil para disfrutar del all inclusive, una hermana mayor que se pasea por los rincones del departamento a los besos con su novio, un pequeño hermano que apenas puede hablar y un terapeuta que solo se preocupa por la ingesta de pastillas del joven. Por fuera, y como para volver el panorama más complejo, está la escuela y su amigo que lo presionan para zafar de un examen de geografía, una historia de amor con una chica cuyo novio mayor lo hostiga y los abusadores de los que tiene que escapar. Y siempre, como todas las noches, la luna está ahí, como una suerte de escape. Pero cuidado, en algún momento la película va a girar hacia otro lado y va a abandonar la historia esperable de un niño y sus dilemas sentimentales, metiéndose en un terreno oscuro, que tiene que ver más con el suspenso. En ese vaivén, entre la ternura y la locura, se desarrolla esta gran película que forma parte de la Competencia Argentina del 32º Festival de Cine de Mar del Plata / Batán.

Para destacar la charla final que ofrecieron el director y algunos de los actores, entra los que se encontraba Leticia Brédice – que interpreta a la madre de Tomás -. La energía de la actriz completó la presentación del film, que finalizó con el festejo del cumpleaños del muy joven Ángelo Mutti Spinetta. Todos cantamos el cumpleaños feliz y nos acercamos para ver si podíamos llevarnos un pedazo de esa torta que, por desgracia, no pude probar.

*Palabra de director: “La transición entre la niñez y la adultez, el primer amor y la locura son los pilares de esta historia que tiene a la luna como gran incógnita y obsesión del protagonista”.

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