El desayuno psicodélico de Alan y la historia del “Pibito”

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Psychedelic breakfast

Por Juan M Penino

 

…voces…

Como si estuviese en su desayuno psicodélico, Alan deja una mandarina por la mitad.

Escucha el sonido de la guitarra de David

Y se va a la vida

El campo verde

Enormidad de sol cayendo

Una vaca

Otra vaca

Fin

(nada de eso era real)

 

Yo no sé, te digo que es cualquiera y a nadie parece importarle. Claro que la gente está pasándola para el ojete ¿Qué esperabas?

En el barrio todos venden merca. Te explico cómo viene la mano. Uno tira hasta donde puede, pero la verdad es que el laburo es cada vez menos. Y las pocas changas que salen se pagan miseria, te dan dos mangos. Con suerte podés levantar una casilla más o menos en algún terreno de esos olvidados por el resto de la ciudad. ¿Servicios? Qué carajos vas a conseguir, olvidate. Tratás de pichulear, vas a buscar agua a alguna canilla que te quede cerca, con un par de baldes. ¿O pensás que eso solo pasa en algunas partes pobres de África y Centroamérica? Y con la luz, bueno, si te das maña es más fácil colgarse. Después tirás, con dos mangos comprás harina y les hacés boludeces a las nenas, tipo tortas fritas, si tenés un poco de aceite. Mate cocido, ¡por supuesto! con alguna galleta y qué se yo…¿Ropa? Nada viejo, lo que se pueda conseguir, que siempre es algo hecho pelota todo lleno de agujeros, imaginate si me van a dar un laburo así, ni zapatillas tengo. ¿Que cómo hago en invierno? No sé, por suerte somos fuertes de salud, las dos nenas y yo. La madre no tuvo esa suerte. Así se nos fue. En fin, yo soy lo único que tienen, ¿entendés? Por eso, como te decía, un día me cansé fiera, me cansé. Ya estaba hasta las bolas de ver pasar hambre a las nenas, de cagarnos de frío, de no poderles dar una casa digna. No te digo una mansión de dos pisos. Un ranchito nomás, con las cosas básicas y un patio chiquito, con un perro, qué se yo…Pero andá a que te den un crédito o algo estos forros, imposible. Nadie te da una mano. ¿Políticos? No jodás. No te digo, el único que me dio una mano fue ese loco, el Tomate que le dicen. Le fui a pedir algo, que me diera lo que fuese. Así fue que empecé a vender estas bolsitas del orto. Las corto con cualquier cosa y las hago rendir el doble. En un día te hacés cinco lucas tranqui. Además, el Tomate me dejó esta casa, que está delante de la suya. Acá las nenas tienen todas las comodidades. Yo junto guita y, a este ritmo, la casa en un año es mía fiera, mía. Y ya está, a las nenas les dejo al menos eso. Para alguien en mi situación no queda otra…

¿Qué? Sí, ya sé mejor que vos. El primero que va a caer soy yo, seguro. Esto funciona así: en la zona al Tomate lo dejan operar tranquilo, un tiempo. Después pasan a ver cómo anduvo la cosa. Se llevan, yo qué sé, más o menos doscientas lucas…¡Claro! El comisario ¿Quién va a ser? Seguime, el tema es que si no están conformes por algún motivo, o simplemente los joden mucho de arriba, al Tomate le piden que entregue a alguien. La vez pasada cayeron unos travestis, fue gracioso porque en el comunicado oficial los hijos de puta de la DDI inventaron una historieta en la que había existido una banda de narco travestis, cualquiera. Todo lo maneja la policía ¿O te pensabas que habían sido un par de travas? Ellas venden nomás, como yo. Y si la joda sigue y al comisario lo tienen de los huevos, bueno, ahí se lo llevan al Tomate un tiempo. Después si les hace falta lo largan. Eso sí, le sacan todo lo que tenga, coches, casa, guita y empieza el juego otra vez. ¿No te das cuenta, no? Ok, esto es así hace bastante tiempo y nunca cambió y no va a cambiar… ¿Yo? Sé que estoy al horno, por eso mientras pueda junto. Cuando caiga, espero haberles dejado a las nenas al menos la casa…¡No! Si el Tomate o alguno de esos forros les hacen algo yo los mato, me escapo como sea y los cago matando, no me importa nada. Con eso no se jode. Yo les diré que vendan y se vayan a un barrio cheto, que no vuelvan más. Que se olviden del Tomate, el comisario, los tranzas. Que hagan como vos, que vivan en ese otro universo…Qué loco no, estamos a un par de cuadras y parece que viviésemos en planetas distintos…

¡Mirá! ¿Los ves al “Pibito” descalzo? Fijate como lo lo llaman los del patrullero. ¿Te pensaste que venían para hacer cumplir la “ley”? ¿Ves al “Pibito”?, no tiene más de diez años. ¿Ves eso que les está dando? Es una bolsita, una de dos, o es merca o es guita. De cualquier manera es el pago mensual. Eso es chiquitaje, pero estos forros cuando andan medio tirados vienen y piden algo. A cambio no joden, nos dejan hacer nuestro negocito a todos…Sí padre, el “Pibito” lo que lleva en la otra mano es un fierro, así anda por el barrio, si cae alguno que no conoce por ahí lo encañona y le saca el celular o las zapatillas o las dos cosas. Al “Pibito” ya no le importa nada, después va y lo vende por dos mangos. Con eso compra algo para anularse. Ese es el tema amigo, anularse. Porque si sos consciente todo el tiempo es imposible aguantar.

 

…voces…

En el barrio vuelan chimangos persiguiendo cotorras enfermas

El mismo sol que veía Alan no pasa ni cerca

Las sirenas suenan y destellan en la oscuridad

Dos canas se bajan para cobrar lo suyo

No les hace falta

Es solo ambición

Es jueves

Hace frío

Se llevan al “Pibito”

Fin

(todo esto es real, está pasando ahora en cualquier parte de la ciudad)

 

*El poeta nazi Adolfo “Tino” Cuentrao dijo alguna vez, en un bar del barrio Rivadavia, en el año 2001: “Te equivocás, no hace falta matarlos. Sirven para sostener el Sistema. Hay que tenerlos desesperados para siempre. ¿Ves? Después me dicen que yo soy un nazi hijo de puta. La maquinaria del futuro es mucho peor…¿Lo que suena es Pink Floyd? Sí, este disco lo escuchaba mucho de joven, en Misiones. Siempre me gustó el desayuno psicodélico de Alan, andá a saber qué cosas tendría”

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