Cine urgente desde las sombras

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Por Juan M Penino

El cine que propone Campusano es único en su especie. En varios sentidos: primero, y para ya dejarlo claro, el talento del director. Por otro lado, el sentido del trabajo comunitario. Esto es, llegar a una comunidad, escuchar las historias de vida y realizar el film con la gente de allí. Después tenés los demás detalles técnicos que caracterizan a esta obra tan peculiar. Pero, principalmente, este es un cine urgente. Es necesario reflejar estas historias crudas para salir de la burbuja del entretenimiento banal. No es que el director esté en contra del cine pasatista – él mismo lo dice – sino que su propuesta es muy otra y bien genuina: poner en escena a los que no tienen voz, a los que no son escuchados. En El Sacrificio de Nehuen Puyelli el foco está en los poblados del sur del país, que están al margen de las ciudades más importantes. Como comenta Campusano, la historia surgió de su viaje por Neuquén, Bariloche, El Bolsón, Esquel, y Choele Choel. Todas esas historias las recopila y trabaja con su productora – CINEBRUTO – para luego ponerlas en acción con actores de las mismas comunidades o con poco rodaje (a la manera Neorrealista). La trama tiene que ver con su protagonista, Nehuen (protagonizado por Chino Aravena), un curandero del lugar que es injustamente encarcelado por influencia de una familia muy poderosa del lugar que lo odia. Allí, aparece el otro espacio hostil, la cárcel, donde se suman un grupo de personajes que llevarán la película a un nivel más violento. Pero el afuera no se queda atrás, es tal vez más terrible que adentro. La lucha de clases, la discriminación y el no reconocimiento del otro  es el tema principal. Esto es lo que la película nos deja pensando. No es para nada conciliadora, nos interpela como sociedad, nos rasca ahí donde duele. Campusano nos viene a mostrar un parte que no funciona, visibiliza nuestros errores como sociedad. Es por esto que me rehúso a calificar esta película, toda la obra de Campusano es necesaria, es urgente. El cine debe mostrar estos conflictos, esta parte no glamorosa, la que no está en la vereda del sol. ¿Y por qué? Porque somos todos responsables, y de nosotros depende mirar un poco más y aprender con humildad a convivir respetuosamente. Violencia institucional, violencia patronal, violencia de clase, todos tipos de violencia que se dan en un poblado regenteado por unas pocas familias poderos que inventan sus propias reglas. ¿Para dónde mirar? Afortunadamente, Campusano sabe donde poner el ojo y allí, donde es más necesario, lleva su cámara inclusiva y arriesgada como ninguna otra.

*Un dato: El director ya se encuentra realizando otro proyecto con las comunidades que habitan el Amazonas.

La película se proyectará nuevamente el día sábado 26 desde las 16hs en el Paseo Aldrey Cultural y Comercial – Sala 5

Película que está en Competencia Latinoamericana

IMPERDIBLE!!!

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