6 tips para sobrevivir al calor, tal vez 7

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Por Juan M Penino y Cristian Román Habarna

 

La siguiente es una de esas notas medio bobas sobre cómo usted debería hacer para no sufrir tanto – o por lo menos sufrir un poco menos – los días raros en los que la temperatura en la ciudad supera los treinta grados. La verdad primera es que en Mar del Plata es extraño que la temperatura suba tanto y mucho más difícil es que se mantenga así de caluroso dos días seguidos…Peeeeeero, a veces puede suceder el fenómeno y ahí aparecen las dudas: ¿Será el calentamiento global? ¿Un castigo del universo? ¿El verdadero verano que siempre tendría que haber existido? ¿Una anormalidad producto del enojo de los dioses? No tengo respuestas, solo unos cuantos tips para aguantar lo mejor posible esta época en que parece que el infierno llegó para quedarse…….

  • Ser rico. Bueno, ya sé que no es algo original y a lo mejor ya lo sospechabas, pero la verdad es que si tenés guita la cosa se simplifica bastante. Pileta, aire acondicionado, súper heladeras equipadas y todo lo que el dinero pueda comprar para enfriar un cuerpo. Si es tu caso, acá se terminaron los concejos. Eso sí, te recomiendo que tengas piedad y seas solidario con los que no tuvimos tu suerte.
  • Si no te funcionó el tip número1, como me pasó a mí mismo, te paso uno que pocas veces falla: es una escena que utilizo a menudo en mis historias. Para recrearla se necesitan: un calzoncillo slip rojo o tanga, las persianas o cortinas obstruyendo la luz del sol, dos litros de cerveza lo más fría posible, una bolsa de hielo por las dudas y un buen y fresco piso. Entonces, una vez puesto/a en pelotas, tirás los hielos al piso, te sentás arriba y te tomás las cervezas. A esto le podés agregar alguna música que sugiera frío, una banda canadiense, folklore patagónico o algún grupo de Europa del norte.
  • Si por algún motivo estás fuera de tu casa o departamento o casilla o ph, lo primero que tenés que hacer es buscar una buena sombra. Una vez puesto/a a salvo, tendrías que hidratarte y esperar que las horas pasen. Pero ¿cómo? Primero, no te tientes en sacar el celular, es peligroso exponerlo a semejantes temperaturas. Una vez me puse a leer un diario, bastante extraño, que apilaba notas que hablaban de la situación “final” en Venezuela, del apoyo de Donald Trump al golpe, del apoyo de Macri a terminar con el gobierno venezolano. También, al pasar, este mismo infame presidente argentino sonreía en otro apartado satisfecho por haber aniquilado la secretaría de deportes de la nación mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia. Mientras, por si se le escapó a alguien, ya van 17 femicidios en el mes de enero. Habría que afinar la puntería en temas de Necesidad y Urgencia ¿no? Porque también hay cortes de luz que se extienden en el tiempo – a pesar de tarifazos desorbitantes -, hay emergencia por inundaciones, hay mucha gente en situación de calle, hay gran cantidad de despidos – los últimos que me enteré tienen que ver con los medios de comunicación: La Nación – y un gran etcétera. Como sea, el final de esa historia es que el diario se me terminó quemando por acción del inclemente calor. ¡Pero el celular se salvó!
  • Ir a la playa. Esta es una recomendación clásica, pero que está supeditada a la distancia, al tiempo disponible y – otra vez – al dinero que se disponga. Si tenés la suerte de estar en una ciudad o pueblo con playa asegurate de ir a bañarte lejos de los pluviales y de los lugares donde los empleados de Obras Sanitarias derraman deshechos humanos. Esto es bastante fácil de distinguir. Algunos datos: no hay lagos artificiales en las playas del norte de la ciudad. El agua de mar no debería oler a mierda. El ecosistema marino no incluye: pañales, toallitas femeninas, envases plásticos, pañuelos descartables de papel, pañuelos de tela, cadáveres de comadrejas – gatos – perros – cotorras – chimangos, pasto cortado, tierra, paquetes vacíos de cualquier cosa, mugre de Mc Donalds y otras multinacionales que arruinan organismos vivientes de diversa forma. Con esa precaución usted puede, ahora sí, zambullirse debajo de una ola espumosa y disfrutar de uno de los placeres más hermosos de la vida. Doy fe.
  • Vaya al cine, ahí sí que tienen aire acondicionado y, muy de vez en cuando, una buena película. De esta semana, descarto con DNU y por ser redundantes los siguientes films que están en cartelera: El Hombre araña: un nuevo universo (que viene siendo el mismo hace décadas), Glass (pasa lo mismo que con el hombre araña), Dragon ball: la centesimocuarta batalla definitiva, Rocky XXXVVVIII (que cuenta la historia del nieto de algún personaje de las anteriores rockys, que tiene que pelear contra un pariente de Maduro en Caracas), Aquaman (etc, etc, etc.). Quedarían dos: La mula de Clint Eastwood y la oscarizable El vicepresidente. Yo me la jugaría por la del viejo republicano Clint, que aunque políticamente es un personaje despreciable, cuando se pone al hombro una película, bueno, sucede algo digno de atender. No sé por qué no está en la lista de nominadas a los oscares. La otra, tal vez, la podríamos dejar para la semana que viene, ya que cuenta la historia del vicepresidente de George Bush hijo. Dicen que este Dick Cheney fue el vice con más poder de la historia ¿democrática? del país del norte.
  • No saque a pasear al perro. Este tip es importantísimo tanto para usted como para el pobre can, que no tiene por qué sufrir tanto. ¡Tenga piedad! Saque una manguera y bañe al querido animal, también bañe al perro. Y disfruten los dos de un ritual sencillo y hermoso. Tal vez, después de todo, el calor no sea tan terrible. A lo mejor nos estamos cuidando demasiado sin saber para qué.

 

Hasta acá los secretos que tengo para dejarles a ustedes, amigues, ojalá que puedan disfrutar de un verano cuidado, sin experimentar un carajo de nada en sus cuerpos. Y recuerden que todos los veranos son calurosos….¡Ah! ¡Cierto! No se olviden de tomar un vaso de agua cada cinco minutos y mojarse la cara y – esto es fundamental – la nuca, ¡la nuca! Coman verduras a cualquier hora y eviten salir del vientre materno.

 

*Alargamiento: Hablando de Clint Eastwood, resulta que una vuelta un amigo del barrio Rivadavia me regaló un dvd. En ese momento, se trataba de la última película dirigida por el viejo actor republicano: El sustituto. En realidad fue una confusión gramatical de aquel amigo, quien mezcló apellidos de directores yanquis que me gustaban por entonces. En la cima estaba Woody Allen, luego venía Ed Wood y más atrás Eastwood. Imagino que ya advirtieron el dilema. Mi amigo quiso obsequiarme una peli de Woody, pero se centró en el término Wood – el sustantivo común de este trío cinéfilo, que en castellano se traduce “madera” -. Sabía que mi preferido no era el del apellido sólo, sino que mi predilecto poseía ese término pero como sufijo o prefijo, era WOOD con algo adelante o algo por detrás. Imagino que hizo ta-te-ti y se quedó con el del sufijo, East- WOOD. Accidentes banales de la vida, qué se le va a hacer. Igual agradecí el regalo fervientemente y disfruté de la película que protagonizara, con bastante solidez, Angelina Jolie. Recuerdo que también se trató de un día muy caluroso y que, en ese año (2008), estaba en carne viva la crisis producida por el colapso de la burbuja inmobiliaria, en el país que hoy sigue expandiendo su razón imperial.

*Contacto caluroso: juanmanuelpenino@yahoo.com.ar

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